
Desembarco de opiniones
1 minuto de lectura'
Este es un espacio destinado a reflejar las opiniones, inquietudes y sugerencias de los lectores de este suplemento. Se solicita a quienes quieran participar que las cartas enviadas no excedan los 30 renglones para poder publicarlas sin necesidad de reducirlas. Bouchard 557, 4º piso. C.P. 1106. Buenos Aires, Capital. Fax: 4319-1612. E-mail: comext@lanacion.com.ar
Reclamos
Las nuevas autoridades nacionales deberán atender reclamos de todos los sectores de la sociedad, y no todos ellos tienen la misma capacidad institucional para ser considerados y escuchados.
La actividad frutihortícola genera trabajo para un millón de personas, se cultiva aproximadamente 1 millón de hectáreas; y en 1998 generó exportaciones de productos frescos y procesados por US$ 1300 millones, superando a las carnes, los lácteos y los huevos. Su comercialización se desarrolla en 40 mercados mayoristas del país y sólo en Capital y el Conurbano, participan más de 11.000 comercios minoristas.
Sin embargo, el sector padece una crisis sin precedentes por diversos factores; entre ellos: la composición casi exclusiva Pyme, una sobreoferta constante, una profunda debilidad financiera de las empresas, altos niveles de riesgo comercial, de evasión y de marginalidad, deficiencia de la gestión empresaria y una creciente concentración del nivel minorista.
Todos estos factores y otros puntuales que componen la crisis serán insalvables si no se actúa sobre la escasa vocación asociativa que deriva en la notable debilidad institucional de los agentes del sector. Así, para modificar la crisis, el Estado deberá generar un marco que permita vertebrar una fuerte y legítima representación de los productores y comercializadores, que deberán comprender, transmitir y desarrollar los conceptos básicos para adaptarnos a las reglas del comercio global. La frutihorticultura deberá saber aprovechar sus posibilidades potenciales, para transformarse en una actividad generadora de riqueza disponible y de empleo transparente.
Una burla
Soy presidente de una pequeña empresa que fabrica aberturas de aluminio y da trabajo a 25 familias. Mantenemos una deuda poco importante con un banco cooperativo nacional y otra más importante con un banco extranjero internacional, en éste hemos encontrado comprensión y solución, mientras que el primero amenaza con ejecutarnos.
Nos presentamos invocando la ley Nº 25190 de refinanciación de deudas para los sectores agropecuario, industrial, comercial y de servicios y nos contestaron que dicha ley no era operativa y que el banco podía rechazar la refinanciación sin dar más motivo.
¿Podría algunos de los redactores de esta ley aclarar si esto es cierto? Porque si así fuera, la ley sería una burla para miles de Pyme que necesitan con esta refinanciación, luego de haber pagado durante años tasas de interés que en cualquier lugar del mundo serían usurarias y en nuestro país han resultado confiscatorias.
Impuestos suntuarios
Nos dirigimos a usted con referencia al proyecto de modificación de la ley de impuestos internos, específicamente en lo que a artículos suntuarios se refiere. Al respecto cabe señalar que dicho impuesto estuvo vigente hasta agosto de 1996, y fue derogado principalmente por considerarlo un impuesto distorsivo que empuja a nuestro sector a quedar sumido en la marginalidad comercial, lo que implica una fuerte baja en la tributación produciendo el efecto contrario al buscado.
Pero otra de las principales razones es que desalienta el desarrollo de la industria nacional - que en los últimos cuatro años creció y se expandió generando puestos de trabajo, alcanzando gran nivel en cuanto al diseño y la calidad.
Cuando en 1993 las autoridades del ministerio de Economía entendieron estas razones, el Dr. Tacchi y el Dr. Schiaretti celebraron un acuerdo con las Cámaras y las empresas de nuestro sector que consistía en aumentar la recaudación del resto de los impuestos en un mínimo del 15 por ciento.
Estas pautas fueron monitoreadas por la DGI durante tres años y cumplidas por nuestra parte con resultados por encima de los esperados, lo que motivó que las autoridades decidieran la eliminación del suntuario. A la fecha, el nivel de tributación sigue siendo muy superior al de los años anteriores a la eliminación del impuesto y tiene perspectivas de seguir creciendo.
Entendemos que volver a un pasado tan nefasto traerá sin duda una fuerte caída en la recaudación, pérdida de fuentes de trabajo y aumento de la marginalidad, cosas que distan de ser las buscadas por este nuevo gobierno que se definió como defensor de las Pyme de las cuales está compuesta la totalidad de este gremio.
Todo lo expuesto es perfectamente comprobable y no pretende buscar privilegios de ningún tipo sino la defensa de legítimos intereses del sector que como todos peleamos día tras día para sobrevivir.
Esperamos una pronta recapacitación mientras seguimos luchando por una causa justa y noble con los esfuerzos puestos en el profesionalismo, el trabajo y la seriedad.




