
El cuello de botella
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En Brasil dicen que el transporte es una traba a la hora de exportar
RIO DE JANEIRO (O`Globo, Grupo de Diarios América).- Las exportaciones brasileñas crecieron más de un 10 por ciento en 1997 (el aumento de la cantidad exportada fue el gran responsable de ese crecimiento) y deberá expandirse por encima de un cinco por ciento en 1998, a pesar de todas las deficiencias de infraestructura del país.
El sistema de transportes sigue siendo uno de los cuellos de botella de la exportación, sea por su precariedad o por su costo elevado. Pero la privatización comienza a modificar ese cuadro: dentro de dos años, por ejemplo, los principales puertos brasileños, cuyas terminales vienen siendo entregadas a operadores privados, estarán cobrando poco más de US$ 100 en promedio para operar un contenedor, mientras que en 1996 ese costo sobrepasaba los US$ 300.
La privatización de los ferrocarriles también podrá dar fuerte impulso a las exportaciones. Ya a partir de mayo estará funcionando un primer trecho de la nueva línea férrea que unirá San Pablo con los Estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul. Por ella podrán transportarse más de cuatro millones de toneladas de granos producidos en el centro-oeste, ya este año.
Hacia São Luis
Para fines de 1998 será ampliada la línea de Imperatriz hasta Estreito, en la frontera del Estado de Maranhão con Tocantins (en el Norte). Una gran frontera agrícola estará así ganando una puerta de salida por el el puerto de São Luis.
Las inversiones en las hidrovías comienzan a rendir frutos. Con la inauguración de las últimas esclusas en este primer semestre podrá estar en pleno funcionamiento la hidrovía Tietê-Paraná, permitiendo la navegación de las barcazas desde la represa de Itaipú hasta las terminales ferroviarias y carreteras cercanas a la ciudad de San Pablo.
En el norte del país, la señalización de la hidrovía del río Madeira ya posibilita la navegación nocturna, lo que reduce en nueve horas el trayecto entre Porto Velho y el puerto granelero de Itacoaatiara, en el Amazonas.
En 1998 el aeropuerto internacional de Río de Janeiro tendrá una nueva terminal de cargas. Y a partir de agosto el nuevo puerto de Sepetiba estará listo para recibir inversiones de la iniciativa privada.
En las rutas la situación todavía es insatisfactoria, pero mejoró mucho desde que algunos tramos importantes comenzaron a ser explotados por concesionarios privados. La ampliación de la ruta Fernão Dias (San Pablo-Belo Horizonte) así como la ruta BR-101, entre San Pablo, Curitiba y Florianópolis, que también pasaron a estar a cargo de inversores privados, debe cambiar ese panorama negativo.
Es preciso avanzar mucho más para que el sistema de transportes en Brasil se atenga al grado de eficiencia y a los niveles de costo de nuestros principales competidores. La privatización deberá resolver el problema de la falta de inversión y, se espera, de la mayor integración de las diversas modalidades de transporte.
Los márgenes de ganancia del comercio exterior son estrechos. Si el país no actúa sobre los componentes internos del costo, las exportaciones perderán dinamismo.




