Exportaciones contra viento y marea
Alpine Skate llevó a Chile sus prendas para deportes extremos; en 2002 quiere venderle a Canadá
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A José Basso le gustan los desafíos. A la hora de los deportes, por ejemplo, este marplatense prefiere cambiar el picadito de fútbol por algo más arriesgado, como el windsurf, el snowbord, el alpinismo o el automovilismo, que practicó en forma profesional en los años 80.
Por eso, cuando devino en empresario, en 1974, con apenas 23 años y el flamante título de administrador de empresas bajo el brazo, optó por una especialidad poco común: indumentaria para deportes extremos. Así nació Alpine Skate.
"Me incliné por este tipo de ropa pensando en hacer camperas de buena calidad que me hicieran sentir bien a mí -afirmó Basso, en diálogo telefónico con LA NACION-. No se trata solamente de moda, sino de tecnología. La prenda debe ser impermeable; las costuras, selladas; los cuellos, anatómicos... No son productos muy comerciales."
Un análisis de mercado que encargó hace 10 años a una consultora probó que "el 90 por ciento de la gente asocia con una marca importada", a pesar de que el diseño y la confección se realizan íntegramente en Mar del Plata. "Lo positivo fue que se la asoció directamente con productos de calidad, pero también tuvo su parte mala: el nombre era difícil de recordar, y a la gente le costaba pronunciarlo. Hoy, estoy haciendo publicidad informando que las prendas son argentinas", destacó.
Salir a ganar
Si bien los productos de Alpine Skate se dirigen a un público muy específico, de buen poder adquisitivo, "la crisis se siente en todos lados", admitió. En 2001, la empresa facturará unos 5 millones de pesos, algo menos que el año anterior. "No me voy a quedar quieto, por eso decidí exportar", enfatizó.
No lo frenó una experiencia poco feliz que protagonizó entre 1984 y 1986, cuando, con seis textiles marplatenses, abrió un local en Washington, Estados Unidos. "Nos fue mal -dijo, resignado-. Tuvimos que cerrar porque no había forma de exportar con un dólar que variaba todos los días. Y por la inflación, todos los días cambiábamos los precios, los norteamericanos no entendían nada."
Se decidió por Chile "por la cercanía". "Pensábamos que, como ese país está en contacto con China, nuestros precios no iban a poder competir -continuó-. Sin embargo, el segmento de ropa técnica tiene otra escala de valores: es buena o no lo es. Yno le fui a vender a un inexperto sino a una persona entendida. Tampoco le mostré manzanas lindas arriba y podridas abajo."
Así, en abril último, firmó su primer contrato con un importador de la mano de WorldChallenge, una consultora especializada en la apertura de mercados. Igualmente, por el momento el monto de la operación "no es significativo".
¿El nuevo desafío?Ganar el mercado canadiense en 2002. "Nos pusimos en contacto con la Unión del Comercio y la Producción (UCYP) de Mar del Plata; recurrí al Estado porque es caro contratar una empresa de servicios. Pero nos dejan solos en este país, es uno contra el mundo, nada más", reclamó el novel -pero apasionado- exportador.




