
La avanzada de los enófilos ibéricos
España y Portugal crearon su feria de vinos como alternativa a la francesa Vinexpo y la italiana Vinitaly. La Argentina y Chile, protagonistas
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Tiene un propósito tan exclusivo que llamarla feria rozaría lo sacrílego. Iberwine 2007 encarnará la mística de los clubes del vino del mundo, sólo que ahora extenderá su carné de pertenencia desde sus tradicionales socios a los importadores, distribuidores y compradores más influyentes.
El punto de encuentro será Madrid, del 13 al 15 de noviembre. Los anfitriones serán España y Portugal. Los huéspedes de honor, la Argentina y Chile. Iberwine quiere ser, en el fondo, una alternativa diferente y de privilegio a las masivas Vinexpo y Vinitaly, de Francia e Italia, respectivamente.
Uno de sus directores, el marqués de Griñón, Carlos Falcó, la cara del vino español, quiso que la distinción flotara en el Parque Ferial Juan Carlos I de Madrid. Y ya el sólo hecho de ser un desprendimiento del Salón Internacional del Vino -orientada al público consumidor español y organizada por la poderosa Vinoselección, homóloga española del Club del Vino argentino- la hace distinta.
Sucede que entre los enófilos españoles que deambulaban por el Salón Internacional del Vino se mezclaban curiosos compradores americanos y asiáticos, lo que implicaba un doble esfuerzo para los bodegueros que debían adoctrinar al público consumidor sobre la gama de productos presentados y adaptar su discurso para quienes buscaban opciones en su portafolio de productos.
En su afán vanguardista, el marqués sugirió la presencia de lo mejor de España y Portugal, y lo más atractivo y novedoso de la actualidad del vino en el mundo: las bodegas argentinas y chilenas.
"Chile tiene bastante para contar, y la Argentina tiene todo para contar", explicó a LA NACION José María Cornellá, director general del Club del Vino -uno de los 10 que existen en el mundo y que tienen en Vinoselección algo más que su accionista mayoritario-, que es el representante de Iberwine para América del Sur.
Del Club al negocio
El Club del Vino es un concepto importado desde España por la visión de Eduardo Vázquez, en 1985 -cuando decir "Malbec" podía provocar la pregunta ¿dónde queda?-, luego de trabajar unos años para Vinoselección, y consiste en acercar a quien busca adentrarse en el mundo del vino con las bodegas productoras. La piedra basal de esta idea está en el país donde la palabra "club" se siente más a gusto: Inglaterra, donde hace un siglo se fundó la Wine Society, que inspiró las modernas sociedades como Vinoselección, hace más de 30 años.
"En ese entonces, se presentaba lo que era difícil de conseguir", recuerda Cornellá. Incluso las bodegas aprovechaban la cata de los curiosos del vino para evaluar el lanzamiento de un producto. Con el tiempo llegó la sofisticación, y un consumidor ávido por información, lector de revistas especializadas y respetuoso por los modos y formas de conservación y degustación de estos vinos, propios y ajenos, aunque el tipo de cambio actual obligue a la placentera resignación de contentarse con los productos locales. El Club del Vino responde aún hoy a ese llamado, oficia de tutor y mensajero del vino, al que los entusiastas socios esperan mes a mes.
"Del mismo modo que nuestro enólogo Mauricio Lorca, recorre las bodegas, selecciona la calidad de esos vinos, y propone a un panel de cata las propuestas, el Club del Vino buscó a las bodegas que irán a Iberwine y les subsidia el viaje a Madrid por un costo similar al que pagan por estar en La Rural", comparó Cornellá.
Por su parte, Vinoselección y sus socios realizaron una lista con 580 líderes de opinión y de compra, quienes recibieron en su buzón un ticket aéreo y un voucher con la estadía paga en Madrid. "No se estila, pero había que innovar", dijo Cornellá, tras aclarar que la apuesta por posicionar la producción de vinos iberoamericanos supera el millón de euros.




