Los desafíos de la agenda climática

Una nueva convención marco de la ONU enfrenta la exigencia de avanzar de manera concreta en medidas de mitigación y adaptación al cambio del clima
Diego Taraborrelli y Mariana Merlo Blázquez
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26 de noviembre de 2013  

El lunes 11 del actual arrancó la 19° Convención Marco de Naciones Unidas para el Clima (COP) en Varsovia, Polonia. Pese a que los indicadores globales dan cuenta del avance del deterioro ambiental, la comunidad internacional ha fallado en el diseño de modelos de desarrollo más sustentables. La crisis de 2008 se presentó como oportunidad para modificar los patrones de producción y consumo poniendo en el centro de la escena la necesidad de un crecimiento verde e inclusivo. Sin embargo, las urgencias económicas no permitieron compromisos significativos.

De los temas que están siendo tratados en la Convención, al menos cuatro deberían alcanzar acuerdos sólidos para dejar la sensación de que las negociaciones de cooperación internacional, en torno a las cuestiones climáticas, se encaminan a buen puerto.

En primer lugar, se deberá seguir profundizando las definiciones en torno al Acuerdo Climático Universal, que se prevé como un acuerdo jurídicamente vinculante que será firmado en 2015 (para ser aplicado desde 2020). Si bien aún no tiene un objetivo definido para la reducción de emisiones, así como tampoco formato legal alguno, está previsto que comience a funcionar vencido el plazo del llamado Protocolo de Kyoto 2 (al cual no adhirieron Rusia, Canadá, Japón, Nueva Zelandia ni Estados Unidos).

Fondo verde

Como segundo punto, se deberán definir los mecanismos de financiación para la transición verde de las economías de los países menos desarrollados. Si bien en las últimas tres reuniones de la COP (Cancún, Durban y Doha) se avaló la propuesta de la Unión Europea para conformar un Fondo Verde Climático (de US$ 100.000 millones para 2020) destinado a proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático, los avances en su implementación han perdido su ímpetu inicial, lo cual no hace más que reflejar los problemas fiscales y de deuda pública que aquejan a los países desarrollados.

El tercer punto sobre el que se debería avanzar firmemente, considerando las exigencias climáticas de los países menos desarrollados, consiste en la transferencia de tecnología que comprende el conocimiento práctico, la experiencia y los equipos. Esta cuestión cobra especial importancia debido al rol de las empresas multinacionales y sus estrategias, que privilegian la radicación en aquellos países con regulaciones técnicas y ambientales más laxas o permisivas.

Por último, la resolución de las consecuencias del cambio climático en la biodiversidad de los países en desarrollo donde, año tras año, aumentan los territorios afectados por sequías e inundaciones. En este sentido, las estrategias internacionales adoptadas desde el Protocolo de Kyoto de 1997, pasaron de establecer objetivos de mitigación, hacia los de adaptación. Asimismo, se prevé definir en la 19° convención un esquema de compensación por los efectos negativos del cambio climático.

Con las imágenes del tifón en Filipinas de fondo, son amplias las expectativas puestas sobre los 190 países reunidos en Polonia. Si bien existe un amplio escepticismo sobre los compromisos que finalmente asuman los países desarrollados (particularmente en torno al financiamiento del Fondo Verde Climático y la transferencia de tecnología), se espera que la reunión deje un terreno fértil para las negociaciones del Acuerdo Climático Universal que debe alcanzase en 2015.

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