
Safmarine con servicios a medida
Opera en un joint service con la naviera Maersk Sealand e intenta crecer en el mercado local
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El consorcio naviero Safmarine quiere ganar posiciones en el mercado local de transporte marítimo. Para lograrlo, prevé ofrecer servicios integrales que satisfagan las necesidades específicas de su base de clientes.
El grupo empresarial es propietario de la línea Compagnie Maritime Belge Transport (CMBT), que hace cien años cubre el tráfico entre los principales puertos de América del Sur y el norte de Europa.
Actualmente, opera en un joint service de seis buques con la naviera Maersk Sealand. En este consorcio, Safmarine afectó un barco propio, el SCL Memling, que tiene una capacidad de 1800 TEU (unidad de medida equivalente a un contenedor de 20 pies) y se terminó de construir en 1998.
El gerente comercial de Safmarine y de CMBT para la costa este de América del Sur, Raymond Troch, indicó que una de las principales ventajas del servicio es su recalada en día fijo en el puerto de Buenos Aires, ya que le permite captar flujos de carga regulares.
El ejecutivo se mostró optimista respecto de la expansión de la compañía en el mercado de América del Sur. Aseguró que las armas principales de su empresa para crecer son la flexibilidad de sus servicios y su intención de transformarse en un socio en las operaciones de comercio exterior de los cargadores.
"Vamos a crecer en América del Sur. Es cuestión de considerar lo que necesita el cliente. Nosotros podemos personalizar nuestro servicio", dijo el ejecutivo a La Nación durante la reciente visita que realizó al país para reunirse con los clientes locales de la compañía naviera.
Cambio de nombre
En otro orden, Troch informó que la línea CMBT pasará a operar entre los principales puertos de América del Sur y Europa con el nombre de Safmarine en los próximos meses. "Está llegando el momento de que pongamos cada división de nuestro grupo bajo un solo nombre", explicó.
Safmarine Agency ejerce la representación comercial de la naviera en el país, servicio que se complementa con el de atención a los buques prestado por el agente marítimo Navegación Atlántica. Los ejecutivos de esta firma, Eduardo Kiriyama y Sebastián Nicolussi, señalaron que tanto la naviera como su agente comercial local buscan conocer en detalle la problemática de las operaciones de comercio exterior de los cargadores. "Si el cliente no puede hacer su operación, no vamos a tener carga en los barcos. Entonces tenemos que ayudarlos a buscar alternativas de logística, de contactos en el exterior y optimizar transbordos para lograr que el exportador haga bien su negocio", indicó Kiriyama.
"El mercado argentino se dedicó mucho a fijarse en las diferencias de flete. Pero hay casos de gastos internos que lo duplican. Las empresas pueden pagar extracostos por mala infraestructura logística o malos proveedores de servicios, y eso no tiene sentido", agregó Nicolussi.
Fusiones
A principios de 1999, el grupo Safmarine, que controla una flota de 50 buques y moviliza más de 600.000 TEU al año, fue adquirido por el holding danés AP. Möller; propietario de Maërsk Sealand, la naviera más grande del mundo. Troch explicó que la operación redundó en un ahorro de costos gracias a la sinergia en sus procedimientos, sistemas y logística de contenedores.
No obstante, recalcó que Safmarine mantiene su identidad luego de la adquisión, y explicó que esto se debe a que apunta a un mercado diferente: "Estamos orientados a los agentes de carga y al mercado de contenedores de 20 pies. Ofrecemos el mismo buque y las mismas frecuencias que Ma‘rsk Sealand, pero con una base de clientes diferente".
Además del servicio al norte de Europa, que actualmente realiza por intermedio de CMBT, Safmarine presta un servicio semanal a Sudáfrica y a los principales puertos del Lejano Oriente gracias a acuerdos que le permiten tomar espacios en buques de P&O Nedlloyd y Mitsui O.S.K. Lines.
En este tráfico, la naviera puede ofrecer transbordos a India, Paquistán, China, Nueva Zelanda y Australia. El servicio al norte de Europa, en tanto, le posibilita brindar este servicio en los puertos del Mediterráneo, Oriente medio, Mar Rojo y Arabia.
El efecto Brasil
La pérdida de valor de la moneda brasileña, a principios del año último, generó cambios sustanciales en el transporte marítimo de mercaderías de la región que aún se mantienen, según explicó Troch.
"Antes de la devaluación, tres contenedores eran exportados desde Europa y uno regresaba. Ahora, tenemos la situación opuesta. Eso tuvo un efecto completo en la logística de nuestro negocio, a la que hubo que adaptarse", dijo.
El ejecutivo reconoció que la tendencia produjo, de la mano del crecimiento exportador de Brasil, una restauración de las tarifas de transporte marítimo del tráfico, que se habían visto fuertemente deterioradas en los años previos.
No obstante, destacó que las realidades del mercado argentino y del brasileño son diferentes en cuanto a tarifas de transporte porque las líneas marítimas aplican fletes diferenciados de acuerdo con el valor de las mercancías por trasladar.
"Además, la competencia entre líneas marítimas conferenciadas y no conferenciadas es más activa en la Argentina que en Brasil. Y eso también afecta a las tarifas", concluyó Troch.
En cifras
- Negocio: tiene un ingreso de US$ 1000 millones anuales. Con 50 buques mueve más de 600.000 TEU y opera en forma directa en 111 embarcaderos.
- Meta: uno de sus objetivos es llegar a consolidar su presencia en el mercado africano.
- Estrategia: la búsqueda de nuevos mercados es uno de los aspectos centrales de su plan de crecimiento.
- Destinos: busca aumentar su participación en el mercado europeo, expandirse en América del Sur y desarrollar el sudeste asiático.




