
Créditos hipotecarios: los detalles del plan que analiza el Gobierno para usar fondos del FGS
El fondo podría colocar recursos en depósitos bancarios de largo plazo para resolver uno de los principales obstáculos que enfrentan las entidades para ampliar el financiamiento para viviendas
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El Gobierno analiza utilizar recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses para impulsar el crédito hipotecario. Lo haría a través de un mecanismo que permitiría a los bancos conseguir financiamiento a plazos más largos.
La alternativa fue revelada este jueves por el ministro de Economía, Luis Caputo, aunque todavía no está definida ni tiene fecha de implementación.
La propuesta no contempla que el FGS compre directamente las hipotecas de los bancos. El esquema que estudia el equipo económico consiste en que el fondo licite depósitos a plazo fijo de largo plazo entre las entidades financieras, que competirían por esos recursos mediante las tasas que estén dispuestas a ofrecer.
El objetivo es atacar uno de los problemas que enfrenta el sistema financiero para expandir los créditos hipotecarios: los bancos prestan para comprar viviendas a plazos que pueden extenderse durante décadas, pero buena parte de los depósitos con los que se fondean vence cada 30 días. Esa diferencia de plazos limita la capacidad de las entidades para aumentar significativamente el volumen de préstamos.
“Hoy, en nuestro mercado de capitales, que es prácticamente inexistente, no hay depósitos a largo plazo. Entonces, el problema que enfrentan los bancos hoy es que las hipotecas son a muy largo plazo y su fondeo es a 30 días”, explicó Caputo durante una conferencia de prensa.
El FGS presenta una característica diferente: por su propia naturaleza, administra recursos con un horizonte de inversión de largo plazo. La idea del Gobierno es aprovechar esa característica para generar una fuente de financiamiento que hoy prácticamente no existe en el mercado local.

Una de las alternativas es que el fondo licite plazos fijos a dos, tres, cuatro o cinco años. Según ejemplificó Caputo, cada banco podría ofrecer cuánto está dispuesto a pagar por esos recursos para los diferentes vencimientos y el FGS decidiría las colocaciones en función de las propuestas recibidas.
“Una alternativa que estamos explorando es que el FGS empiece a licitar plazos fijos, que sea de manera bien transparente, que los bancos puedan entonces licitar tasas”, afirmó el ministro.
Caputo señaló que la iniciativa está siendo conversada con el Ministerio de Capital Humano de Sandra Pettovello, el FGS y las entidades financieras, y aseguró que la propuesta tuvo una buena recepción entre los bancos.
Sin embargo, el funcionario aclaró que todavía se trata de una alternativa en estudio. No precisó qué volumen de recursos del FGS podría destinarse a esas colocaciones ni cuándo podría ponerse en marcha el mecanismo. “Es algo que estamos estudiando, que puede salir”, señaló.
El impulso a la construcción
El eventual uso del FGS forma parte de una estrategia más amplia con la que el Gobierno busca profundizar el crédito hipotecario y facilitar el financiamiento de nuevos desarrollos inmobiliarios.
Caputo ya había planteado a comienzos de julio que el crédito era una pieza central para recuperar la actividad del sector. En ese momento había mencionado dos vías posibles: profundizar el financiamiento bancario y desarrollar herramientas a través del mercado de capitales.
Una de las propuestas era que bancos y Alycs constituyeran conjuntamente fondos inmobiliarios, que luego pudieran ser complementados con recursos de organismos multilaterales. “Lo que les digo a los bancos y a las Alycs es que, más que hacer esfuerzos individuales, armen un fondo inmobiliario entre bancos y Alycs, porque con eso yo puedo hasta cuadruplicar los montos con plata de organismos multilaterales que están dispuestos a ayudarnos”, había afirmado.
A esa alternativa se suma ahora la posibilidad de utilizar el FGS para generar fondeo bancario de largo plazo y la flexibilización de los créditos en dólares para empresas anunciada este jueves. Esta última medida permitirá que compañías que generan sus ingresos en pesos puedan acceder a financiamiento en moneda extranjera, bajo límites y requisitos prudenciales específicos.
Caputo contó que los desarrolladores inmobiliarios estuvieron entre los sectores que más reclamaron esa flexibilización. Según relató, algunas empresas le plantearon que cuentan con la tierra y alrededor de un 20% del capital necesario para iniciar proyectos, pero que podrían comenzar nuevas obras si consiguieran financiar otro 30%.



