El futuro del transporte: sustentable, eficiente, accesible y ágil

Santiago Bulat
Santiago Bulat PARA LA NACION
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8 de diciembre de 2019  

1- Diseños sustentables. Un objetivo principal referido al diseño de una ciudad o centro urbano debe ser el de garantizar la movilidad, siendo vital tanto para el funcionamiento productivo como para los proyectos individuales y colectivos de sus habitantes. La idea central es garantizar modos de transporte accesibles (física y económicamente) e infraestructura adecuada para el fomento de modos de transporte no contaminantes.

2- Movilidad. Una ciudad progresista en materia de movilidad es aquella que utiliza el transporte público como método de integración social. No hay barreras sociales a su acceso, ni restricciones físicas. Y las tarifas no suponen una carga "insoportable" para parte de sus usuarios. Además, comprende el desarrollo de áreas de encuentro y apropiación del espacio por parte de peatones, como las "super manzanas" (nuevas células urbanas) y una distribución eficiente del espacio disponible, lo que redunda en un mayor desaliento al uso del automóvil individual por parte de los gobiernos, con un arancel mayor. Principalmente, las ciudades europeas presentan un esquema de este tipo mientras que en América Latina prima lo contrario, aunque se han adoptado algunas políticas de inclusión social en los últimos años.

3- Ciudades compactas. Un informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que analiza cómo se mueven 300 millones de personas en 174 grandes urbes, concluye que las ciudades con una movilidad concentrada o las ciudades jerárquicas tienen una mejor calidad de vida que las dispersas. En ellas se usa más el transporte público, se hacen más trayectos a pie, hay menos coches, menos polución e incluso se atienden mejor las emergencias. En cambio, las ciudades dispersas muestran lo contrario. Europa está asociada a la primera categoría y catalogada como zona de ciudades "cebolla": tienen centros compactos en los que los ciudadanos y turistas entran y salen mucho, rodeados de consiguientes capas en las que se va produciendo menos movimiento y menos densidad, a diferencia del comportamiento que se ve en las ciudades de Estados Unidos: allí se dan características como la dispersión y la preferencia por el automóvil particular.

4- Presupuesto. El gasto local en el servicio de transporte no resulta elevado en comparación con otros países de la región y del mundo. La última Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (Engho), publicada por el Indec, revela que aproximadamente el 3,2% del gasto de una familia se destina a servicios de transporte, mientras que en 1997 ese gasto representaba 4% del salario promedio. En el caso de una familia "tipo" con automóvil particular, el rubro representa el 15% del presupuesto. Para poner el tema en perspectiva: los países en los cuales se destina mayor proporción del presupuesto a servicios de transporte son Nigeria, Egipto y Bangladesh, con un índice de participación cercano a 17% (14 puntos arriba de la Argentina). Entre los países de nuestra región, Brasil lidera este indicador con un 9% y le sigue Chile, con un gasto promedio de 6,2% del salario.

5- Objetivos. La tendencia mundial adoptada por ciudades supone reducir el uso del automóvil particular, fomentar el transporte público y los medios alternativos de transporte: bicicleta, caminata, monopatín (todo lo que represente un menor impacto ambiental y disminuya los niveles de congestión, siniestralidad y consumo de energía). El Plan Melbourne 20-minutos es un ejemplo. Tiene como objetivo de que los autos solo sean utilizados para largas distancias, pero que en un máximo de 20 minutos los barrios puedan recorrerse por completo en transporte público.

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