El éxodo a Uruguay

Mudanza de empresarios y ejecutivos de multinacionales y bancos de inversión
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30 de junio de 2002  

MONTEVIDEO (De un enviado especial).- Algunos argentinos fueron enviados por sus empresas a Montevideo y no quieren volver más. Otros más adinerados mudaron su familia a Punta del Este y viajan a Buenos Aires de lunes a viernes para ocuparse de sus negocios. Unos se quedan en el balneario toda la semana porque pueden vivir sin trabajar. En cambio, hay quienes huyeron de la crisis argentina para encontrarse con otra.

En los primeros tres meses del año, la Dirección de Migraciones de Uruguay multiplicó por doce el número de residencias definitivas que otorgó a argentinos, en relación con el mismo período del año anterior. La cantidad subió de 10 a 120.

Sólo para comparar, en el primer trimestre de este año se otorgaron residencias a 57 brasileños.

Antes eran los uruguayos los que cruzaban el río. Durante el año pasado, 336 argentinos se asentaron legalmente en Uruguay, frente a 149 brasileños. Estas cifras de la Dirección de Migraciones oriental no contabilizan a los ilegales ni a los que van y vienen.

Repatriados

Uruguay, sin embargo, no es el paraíso. Pese a que ofrece una vida más tranquila y segura -aquí se asombran por el incremento de arrebatos-, el desempleo asciende al récord del 15%. Los mismos argentinos que viven de este lado del Plata admiten que no está para venirse sin empleo asegurado.

En lo que va del año, 60 argentinos debieron ser repatriados por el consulado de su país en Montevideo porque se quedaron sin dinero. Quince de ellos fueron enviados de regreso el fin de semana pasado. Once eran menores de edad. Como la delegación diplomática tampoco cuenta con exceso de recursos, las compañías de ferry aceptan repatriarlos sin cargo.

Sin embargo, el país más contagiado por la crisis argentina se encuentra en una situación muy distinta. Aunque llueven las críticas sobre la burocracia estatal y los ahorristas retiraron el 28% de los depósitos en lo que va del año, las instituciones políticas y judiciales no están en tela de juicio.

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