
El mercado de capitales y su aporte al país
Por José Carlos Jaime Para LA NACION
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La definición de mercado de capitales, en un concepto amplio, comprende a los movimientos de fondos de corto y largo plazo. Dentro de su ámbito confluyen tanto los préstamos como las inversiones, y por ello los mecanismos de transmisión entre oferta y demanda de fondos están constituidos por el sistema financiero y los mercados de valores.
La magnitud de los depósitos bancarios expresados como porcentaje del producto bruto interno (PBI) y el volumen de las transacciones bursátiles expresado de igual forma son índices fidedignos del grado de desarrollo económico alcanzado por un país. Un mercado de capitales insuficiente constriñe notoriamente el grado de crecimiento, ya que ahuyenta la inversión y provoca formas de endeudamiento público y privado no deseables o inconvenientes.
Si bien debemos reconocer que existen muchas circunstancias ajenas al funcionamiento intrínseco del mercado de capitales, que conspiran a la formación del ahorro interno o a la incorporación del externo, el buen funcionamiento de bancos y bolsas resulta imprescindible. La fortaleza de los mercados de valores requiere como condición un sistema financiero apto y solvente, y éste la presencia de mercados de valores aptos y solventes.
Las posibilidades que las bolsas brindan al mejor y más sano manejo de los portafolios bancarios son significativas, ya que permiten mantener un buen grado de liquidez a través de la oportuna transformación de activos crediticios en acciones, bonos u otros títulos de deuda.
De la misma manera, un sistema financiero apoyado en una moderna y ágil red de seguridad asegura la presencia de un sano sistema de pagos que se erige como condición necesaria para un satisfactorio desenvolvimiento bursátil.
Las innovaciones en materia financiera que permiten un marco de estabilidad y crecimiento en lapsos significativamente apreciables descansan en la existencia del conjunto armónico descripto.
Libertad de comercio
Referido a nuestro país, lo que acabamos de manifestar no es una visión hiperoptimista ni tampoco una misión de difícil cumplimiento. Durante muchas décadas pudimos exhibir una situación como la descripta, lo que aseguró la presencia de períodos de sustantivo crecimiento, como también sortear con rapidez severas crisis internacionales.
Cuando un grupo de financistas y hombres de negocios resolvió fundar la Bolsa de Comercio, la situación político-institucional del país distaba de ser perfecta. La Organización Nacional estaba a casi ocho años de ser alcanzada y todavía no se habían librado las cruentas batallas de El Tala, Cepeda y Pavón. No obstante, la entidad cumple hoy sus primeros 150 años.
A poco de creada, su colaboración bajo el amparo de la libertad de comercio fue uno de los tantos pilares que permitió expresar a Bartolomé Mitre en su último mensaje como presidente de la Nación: "Los elementos materiales que constituyen los instrumentos del progreso creciente de las sociedades están organizados, y con ellos tenemos cómo labrar nuestra felicidad al amparo de las sabias instituciones que nos rigen, si sabemos practicarlas con verdad y buena fe".
Al amparo de las instituciones
"Los elementos materiales que constituyen los instrumentos del progreso creciente de las sociedades están organizados, y con ellos tenemos cómo labrar nuestra felicidad al amparo de las sabias instituciones que nos rigen, si sabemos practicarlas con verdad y buena fe"
Bartolomé Mitre




