
El mexicano Diego Rivera fue contratado por el millonario Nelson Rockefeller para pintar un mural en el edificio que se convertiría en el centro del capitalismo mundial; poco antes de finalizarlo, el artista agregó algo que sorprendió a todos
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Iba a ser la mayor obra que el más grande de los muralistas hubiera plasmado hasta el momento, y estaría enclavada en lo que pronto se consideraría el centro del capitalismo mundial: El hombre en su encrucijada, tal el nombre de la pintura, tenía destino de éxito. Hasta que a su autor, el mexicano Diego Rivera, se le ocurrió agregar unas imágenes de último momento que lo echarían todo a perder.
Por Carlos Manzoni

