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OPINIÓNJOSÉ LUIS ESPERT

El temible tsunami fiscal se nos viene encima

El Merval lleva ganado 32% en lo que va del año

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José Luis Espert
Por José Luis EspertPARA LA NACION
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Aunque suene increíble, en 2002 el gasto público era de $ 77.000 millones (24% PBI) y hoy, a 12 años de iniciada la década ganada, es 30 veces más grande (2900%): $ 2.300.000 millones (47% PBI); sí, $ 2,3 billones de los nuestros, o sea, el número 2,3 y 11 ceros.

Los $ 2.300.000 millones de gasto público se componen de: $ 900.000 millones en salarios de empleados públicos; $ 400.000 millones en jubilaciones; $ 350.000 millones en subsidios (de los que $ 100.000 millones son subsidios sociales y $ 250.000 millones son subsidios económicos dentro de los que están parte de las transferencias del Tesoro para financiar el déficit de las empresas públicas); $ 200.000 millones en bienes y servicios; $ 200.000 millones en obra pública; $ 100.000 en intereses de la deuda pública, y otros gastos por $ 150.000 millones.

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Dado que la recaudación de impuestos ronda $ 1.900.000 millones (39% del PBI), el déficit fiscal es de $ 400.000 millones (8,2 % PBI), el cuarto más grande del último medio siglo y sólo superado por el déficit fiscal de 12% del PBI del Rodrigazo, el 10% del PBI que quebró la tablita de Martínez de Hoz y el 9% del PBI previo a la hiperinflación de Alfonsín (el anterior al estallido de la convertibilidad fue del 7% PBI, menor que el actual).

La situación fiscal es muy grave, tanto en el corto como en el largo plazo. En el corto, porque el ya infinanciable déficit fiscal de 8% del PBI se da con una presión impositiva jamás vista, la más alta del mundo para los que están en blanco (60% del PBI), luego de haber crecido a tasas chinas 8 de los 12 años de esta década y con muchos impuestos distorsivos.

¿Por qué infinanciable? Porque el financiamiento con emisión monetaria nos ha colocado en el podio de las inflaciones en el mundo; el financiamiento con reservas del BCRA nos ha dejado con US$ 20.000 millones menos que al momento de lanzarse el cepo; el financiamiento con deuda pública nos ha llevado a un stock sólo 10% del PBI menor que el de fines de 2001 (53% del PBI) a pesar de 2 canjes de deuda y la eliminación de las AFJP, que la bajaron en mas de 50% del PBI. Y hace cuatro años que la economía no crece.

La situación fiscal es muy preocupante también en el largo plazo porque casi 50% del PBI de gasto público el sector privado argentino no lo puede pagar, ergo, no hay margen para subir impuestos sin pagar costos sociales y políticos enormes. Además, ¿cómo se hace para ajustar casi 50% del PBI de gasto público para abajo con, por ejemplo, 17 millones de argentinos que cobran algún plan, haber o subsidio de la Anses y 3,7 millones de empleados públicos?

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Históricamente las bajas de déficit fiscal se hicieron en medio de severas crisis, un poco por licuación del gasto público y otro por la recuperación posterior de los ingresos ante la baja de la evasión y un mejor cumplimiento en las obligaciones tributarias.

Si esta vez no hay un acuerdo sociopolítico para bajar el gasto público nominal despidiendo empleados públicos, parando la obra pública y ajustando gradualmente las tarifas de los servicios, el dólar hará el trabajo sucio de bajar el gasto público en términos reales y el déficit fiscal.

El ajuste ya ocurre, pero sólo en el sector privado y no por la razones correctas. El fisco se sigue desequilibrando cada vez más, obligando a los privados a hacer un mal ajuste (estanflación).

Los horrores de las urnas los corrige el mercado y esta vez no será la excepción.

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El autor es economista

José Luis Espert
Por José Luis EspertPARA LA NACION

José Luis Espert es Doctor y Master en Economía de la Universidad del CEMA (UCEMA), Master en Estadística de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y Licenciado en Economía de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Fue profesor de Econometría en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y de Finanzas Públicas en la UCEMA. En la actualidad da clases en el curso “Principios de Macroeconomía” de la UCEMA. Es socio de la Asociación Argentina de Economía Política (AAEP). Su defensa de la libertad fue premiada por la Fundación Atlas 1853 en 2009 y por la Fundación Federalismo y Libertad en el año 2015. Desde hace veinticinco años escribe en medios como La Nación, Ámbito Financiero, El País (Uruguay), América Economia (Chile) y otros. Nació el 21 de noviembre de 1961 en Pergamino, provincia de Buenos Aires. Luego de cursar sus estudios de grado trabajó como economista jefe en el estudio de Miguel Angel Broda, en el de Ricardo Arriazu, en Econométrica S.A. y en el Centro de Estudios Públicos (CEP). Desde el 2000 dirige su propia consultora donde presta servicios de asesoramiento económico y de asset management a empresas y particulares. Es regularmente consultado por los principales medios argentinos y de la región. Desde 2016 realiza contenidos en su canal de Youtube y participa activamente de programas periodísticos en Argentina. Autor del best seller “La Argentina Devorada” (Galerna, 2017) en el que diagnostica las causas de la decadencia argentina y propone los cambios necesarios para salir de ella. En 2019 publicó su segundo libro “La Sociedad Cómplice” (Editorial Sudamericana) donde analiza la verdadera Argentina, aquella que se esconde detrás de las ideas falsas que nos sirven de excusa para no avanzar y las desmitifica. Fue candidato a Presidente de la Nación en las elecciones de 2019....