Formación orientada al empleo

En el marco del Proyecto Joven, un curso capacita a personas desempleadas como auxiliares de cocina
En el marco del Proyecto Joven, un curso capacita a personas desempleadas como auxiliares de cocina
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28 de marzo de 2000  

Hasta hace apenas unos meses, Javier estaba desempleado y sin una vocación. Romina, en cambio, supo desde siempre que su lugar estaba en la cocina, pero no tenía dinero para hacer un curso de gastronomía.

Hoy forman parte del Proyecto Joven, iniciativa del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social que, junto con la consultora Técnicas de Formación Empresarial y la Asociación de Hoteles, Confiterías, Restaurantes y Cafés (Ahrcc) capacita a 40 personas de hasta 35 años para que puedan acceder a su primer empleo.

El programa que forma auxiliares múltiples de cocina está dirigido a personas desempleadas o subocupadas con escasa formación y con pocas posibilidades de pagar un estudio. Empezó a dictarse el 10 de enero último y entró en su segunda etapa de trabajo.

"Los alumnos ya completaron la primera etapa, que consistía en dos meses de capacitación -unas 250 horas de cursada-. A partir del 1º de abril próximo comienza la parte más difícil, que consiste en salir al mercado y aplicar los conocimientos que aprendieron durante el curso", dice Mónica Wainer, gerente de capacitación de la consultora.

Las pasantías se realizan en establecimientos gastronómicos de primer nivel, como La Biela, La Estancia, La Chacra y Los Cabritos.

"Uno de los requisitos de los lugares en donde se realiza la segunda etapa del proyecto es que tengan empleadas como mínimo cinco personas en la cocina para que la pasantía sea un verdadero aprendizaje", agrega Wainer.

La capacitación está orientada a enseñar las herramientas básicas para convertirse en un buen ayudante de chef: "Les enseñamos las técnicas para elaborar un plato, y no recetas de cocina. Si los chicos trabajan con aves, lo importante es que sepan cómo limpiarlas, deshuesarlas y trozarlas", explica María Elisa Couste, directora de Ahrcc.

Por cada día de asistencia al curso, los alumnos reciben 4 pesos en concepto de viáticos, y la cifra se duplica durante la pasantía. En caso de que se trate de mujeres con hijos menores de 5 años, el ministerio les provee una asignación extra.

Con salida laboral

Según Couste, la gastronomía es una de las áreas que experimentó un mayor crecimiento en los últimos años porque "es capaz de generar empleo rápido y no requiere de una capacitación costosa".

Sin embargo, es importante ofrecer cursos que ayuden a cubrir los huecos que hay en el mercado: "Dentro de la gastronomía, lo que falta es el trabajo semicalificado. Por medio de este curso de auxiliar múltiple de cocina, capacitamos gente para que pueda cubrir esos puestos vacantes", agrega.

Wainer coincide en la necesidad de formar personas que puedan insertarse rápidamente en la nueva realidad laboral: "Antes, en Proyecto Joven se hacían cursos muy interesantes pero que no tenían salida laboral", sostiene.

"Ahora, en cambio, desde el Ministerio de Trabajo se encargan de evaluar cuáles son los puestos concretos que hace falta cubrir y orientan la capacitación hacia esas áreas", agrega Wainer.

Formar personal en el sector gastronómico es una tendencia relativamente nueva. Por lo general, se aprendía el oficio mientras se realizaba el trabajo en la cocina, lo que implicaba correr muchos riesgos.

"Antes no existía una capacitación planificada en el sector. Pero a partir del cambio producido en el consumidor, que empezó a exigir cada vez mayor excelencia en los servicios, y el aumento de la competencia, se hizo necesario empezar a educar a la gente", explica Couste. Para Raquel Vilches, profesora de la Ahrcc y coordinadora del grupo de la tarde, la diferencia entre la antigua generación de chefs y la nueva está en la formación.

"Es muy interesante la fusión de los viejos cocineros con los nuevos. Los primeros tienen toda la experiencia que da la práctica y, los otros, cuentan con un importante background teórico", sostiene.

Aunque está conforme con el nivel que alcanzó el grupo, Vilches reconoce que su tarea no fue nada sencilla: "Es la primera vez que trabajo para Proyecto Joven y la verdad es que fue un gran desafío. Le tuve que enseñar a gente de distintas edades, niveles sociales y capacidades físicas, porque, además, había cuatro chicos hipoacúsicos". Más allá de las dificultades, Vilches puede decir misión cumplida: "Mi objetivo en estos dos meses de trabajo era que estas personas, que tal vez no tenían claro qué querían hacer en la vida, se interesaran en tener una profesión de la que pudieran vivir dignamente, y creo que lo logré", concluye.

Una apuesta al futuro

Francisco trabajaba en un bar como ayudante de cocina. La capacitación que obtuvo en Proyecto Joven logró que lo ascendieran a cocinero.

"Siempre me gustó la gastronomía, pero desde que empecé el curso me interesa aún más, porque ahora sé muchas cosas que antes ignoraba", dice, mientras sus manos se hunden en una masa para hacer pan.

La experiencia fue tan positiva que Francisco tiene ganas de continuar con la capacitación: "Me gustaría seguir estudiando para llegar a tener un día mi propio restaurante", confiesa.

En el otro extremo de la mesada, el grupo de las chicas elabora una rosca de Pascua. "Me enteré de que se estaba dictando este curso porque me lo comentó una amiga. La propuesta me pareció tan buena que me anoté enseguida", cuenta Daniela.

"Aunque me quedé sin vacaciones, estoy contenta porque aposté a mi futuro -reconoce mientras prueba la rosca-. Eso sí, cuando termine el curso me pongo a dieta."

Demandas

Además de lo estrictamente gastronómico, en las clases los jóvenes aprenden a armar currículum y a enfrentar la entrevista laboral. También son advertidos acerca de las demandas del mercado, que exige cada vez mayor capacitación.

Por este motivo, una vez terminados los dos meses de pasantía, los alumnos tienen la posibilidad de seguir estudiando. La Ahrcc otorga una beca para realizar un curso corto en su centro de capacitación.

"Es una manera de incentivarlos para que sigan aprendiendo. Con esto queremos que entiendan que la capacitación no es algo que se termina, sino un proceso que empieza y jamás llega a su fin. La realidad laboral actual obliga a estar permanentemente actualizado y a ir incorporando cosas nuevas", sostiene Couste.

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