
"Es un pésimo momento para vender"
El proceso legal redujo su deuda de 1000 a 270 millones de dólares; el ejecutivo cree que hoy vale entre US$ 400 y 600 millones
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Seis meses y un día después de haber ingresado en el Capítulo 11 -chapter 11-, la convocatoria de acreedores bajo la ley de los Estados Unidos, Impsat Fiber Networks anunció que se había completado la reestructuración de su deuda. El proceso se completó el jueves último y ese día Ricardo Verdaguer, CEO de Impsat, recibió a LA NACION.
Un pasillo ancho tapizado por una decena de ilustraciones originales de Soldi -tema único, bellas mujeres- conduce al visitante hasta la oficina del ejecutivo, ubicada en un edificio del extremo sur de Puerto Madero.
El CEO de Impsat conoce la empresa desde que era sólo una idea. La fundó en 1990, junto con Enrique Pescarmona para ofrecer servicios de telecomunicaciones -soluciones integradas de voz, datos e Internet en banda ancha- a empresas en toda la región. Tras el proceso de reestructuración la empresa dejó de ser de Pescarmona y hoy es de capitales extranjeros tales como Nevasa Group, British Telecom, Morgan Stanley Dean Witter, Grupo Sudamericana y Credit Suisse.
-El Capítulo 11 es una convocatoria de acreedores según las leyes de los Estados Unidos. ¿Qué diferencia tiene con la local?
-En el fondo no hay gran diferencia. En los aspectos formales es mucho más fácil llevar adelante el proceso y todo es más ágil. Tanto que hemos tardado seis meses en abrir y cerrar el proceso. Acá a veces se tarda seis meses para fijar una fecha para verificar créditos.
La otra gran diferencia es que desde el momento en que una empresa entra en cesación de pagos, bajo la ley de quiebras en EE.UU. los accionistas pierden todos los derechos y los acreedores pasan a tener esos derechos.
La compañía es manejada por el juez y se basa en lo que opina el comité de acreedores.
-¿Quiénes estaban en el comité de acreedores de Impsat?
-Participaron representantes de UBS Warburg, Vision Advisors, Nortel y el Bank of New York, como agente fiduciario para emisión de bonos.
Morgan Stanley (que es uno de los mayores tenedores de bonos) se abstuvo de participar por un conflicto de intereses por ser accionista de la empresa.
-¿De cuánto era la deuda total?
-De casi 1000 millones de dólares y quedó reducida a 270 millones. Una parte importante,US$ 125 millones se capitalizaron en nuevas acciones, del resto hubo bonos por 125 millones que vencían en 2003 se convirtieron en bonos convertibles con vencimiento en 2010.
-¿Cómo reestructuraron el resto?
-La compañía funcionó normalmente durante este tiempo ya que sólo presentamos en convocatoria el holding en Estados Unidos, que era el que tenía el grueso de la deuda. Las operaciones en Colombia, Brasil o la Argentina siguieron normalmente. Las operaciones continuaron, hemos venido ajustando las operaciones debido a las circunstancias del negocio. Pasamos por una expansión en 1999 y 2000 al ampliar la red de fibra óptica, abrimos operaciones en países nuevos y tuvimos actividades de desarrollo de redes. Llegamos a ser 1700 personas en todos los países y hoy somos 1300.
-¿Dónde fue el ajuste?
-El ajuste fue entre la gente que construyó la red, que no la necesitábamos más. También salieron unas 150 personas entre Brasil, la Argentina y Colombia que estaban en el sector de servicios para pequeñas y medianas empresas, que dejamos de cubrir porque nos resultaba imposible.
-¿Cuánto facturarán este año?
-Estaremos en el orden de los 230 millones de dólares para toda la región, con una disminución muy fuerte en la Argentina debido a la devaluación.
-¿De cuánto?
-En 2001 facturamos 130 millones de dólares y este año estaremos en unos 55 millones de dólares.
-¿Qué perspectivas tienen para 2003?
-Somos muy optimistas, no vemos un 2003 de crecimiento pero sí de mantenimiento de las operaciones. Tenemos ventajas con relación a los competidores ya que completamos la reestructuración de manera efectiva. Nos anticipamos, cuando vimos que iba a haber problemas nos lanzamos a reestructurarla antes de que la compañía se deteriorara.
Tenemos 60 millones de dólares de reserva, es dinero que podemos usar para invertir. Nos tomaremos el año con mucha calma. El 2003 será un buen año si mantenemos la facturación en dólares.
-Durante la reestructuración tuvieron propuestas de compra.
-Sí, tuvimos tres ofertas firmes de inversores que querían poner dinero fresco en la compañía, la última llegó después de la devaluación. Obviamente eran en circunstancias muy ventajosas para ellos y no se aceptaron.
-¿De quiénes? ¿por cuánto?
-De quiénes no lo puedo decir por acuerdo de confidencialidad. De cuánto... eran de entre 75 y 200 millones de dólares. Y pedían mucho.
-¿Cuánto vale Impsat hoy?
-Qué buena pregunta... (sonríe). Es difícil decirlo porque hay diferentes valuaciones posibles en función de la caja que genera y de las expectativas del mercado. Una estimación razonable está en un rango de entre 400 y 600 millones de dólares.
-Se especulaba con la venta de la compañía tras la salida del proceso de convocatoria, ¿tienen alguna oferta ahora?
-No hay potenciales compradores y además creo que por ahora los acreedores, ahora accionistas, están convencidos de que van a obtener mayor valor esperando. Seas quien seas en el mercado, hoy nadie está en condiciones de salir a hacer compras en América latina. Creo que es un pésimo momento para vender la compañía.
-¿Y para comprar algo?
-Se compra cuando hay gran infraestructura o buena cartera de clientes, y no hay compañías que cumplan esas condiciones. Quizás haya con infraestructura, pero eso está sobrando y no es un valor.
-Estaban interesados en MetroRED y les ganaron de mano.
-Sí, compramos el pliego para la licitación que se canceló.
-¿Les devolvieron la plata?
(sonríe) -No, y hubiera sido razonable, porque costaba 4500 dólares.
Pasión "millonaria" y por el arte
- Ricardo Verdaguer está casado, su mujer es ingeniera agrónoma y tiene cuatro hijos de entre 26 y 18 años. Cuenta que extraña Mendoza y aunque le gusta el buen vino de su tierra, no tiene interés en incursionar en la vitivinicultura. "No tengo tiempo para otros negocios, esto me lleva mucho tiempo", dice.
- Es hincha de River pero ya no va a la cancha. "Para qué, si en la televisión se ve todo mucho mejor". Además, se cansó de ir con sus hijos al palco que tenía en el Monumental para después quedarse solo. "Los chicos se me escapaban a la popular", cuenta.
- Tiene pasión por la pintura y el cuadro que adorna su oficina, de Jorge Diciervo, fue una de las obras que le prestó una galerista amiga para decorar las paredes desnudas de Impsat el día de su inauguración.
- Sobre la galería de arte que se despliega en las paredes de las oficinas, Verdaguer cuenta que "los cuadros de Soldi son originales y eran ilustraciones para un poema de Neruda que se llama Los versos del capitán y que nunca se editó. Los compramos nosotros y lo editamos como regalo de fin de año". Las columnas del piso que ocupa Verdaguer fueron decoradas con alegres dibujos de inspiración indígena por Diego Perrota, artista plástico que fue empleado en Impsat.
- Le gusta jugar al golf y dice que lo hace más o menos bien. "Pero jamás acepto una invitación a jugar para hablar de negocios, es más, no me gusta que me hablen cuando estoy en la cancha. Si voy a jugar, hago eso."
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