
Las cargas que aplican los municipios subieron de 78 a 84 en 2024, según el Iaraf, y muchas de ellas no tienen una contraprestación específica como debería ocurrir; los tributaristas advierten sobre los efectos de ese descontrol y piden límites, en el marco de una reforma integral
La polémica y el debate en torno a las tasas municipales y su impacto sobre el sector privado viene en ascenso. Hace cuatro meses se oficializó una norma que prohíbe a los municipios cobrarlas en las facturas de servicios públicos, una batalla que ya se libra en la Justicia. Un “mapa” tributario elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) identificó, en 2024, 155 impuestos y tasas. De ese total, 84 son cargas municipales (seis más que en 2023), y solo la de Seguridad e Higiene está entre la decena de tributos que aportaron el 92% de la recaudación total.

