Deuda. Incógnita: que harán las calificadoras de riesgo

Según sus criterios de evaluación, el país ya estaría en un escenario de "default selectivo"
Según sus criterios de evaluación, el país ya estaría en un escenario de "default selectivo" Fuente: Archivo
Esteban Lafuente
Delfina Torres Cabreros
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23 de mayo de 2020  

Si bien las negociaciones se dilataron y el Gobierno extendió hasta el 2 de junio el plazo para alcanzar un acuerdo mayoritario con los acreedores de la deuda bajo legislación extranjera, el país ingresó ayer en un pantanoso escenario al no concretar el pago de los US$503 millones correspondientes a los bonos Globales, inicialmente previsto para el 22 de abril. Si bien la expectativa oficial es avanzar con las conversaciones y finalizar un canje consensuado con la mayoría de los bonistas, el incumplimiento de este pago deja al país en escenario de default y abre el juego nuevamente a las calificadoras internacionales y su boletín de riesgo.

En el Gobierno reconocen que no ejecutar el pago de los US$503 millones en concepto de intereses de los bonos Globales 2021, 2026 y 2046 implica una situación de cesación de pagos, plantean que se trata de un soft default, o "default suave", que no complicará el escenario en el corto y mediano plazo porque los acreedores están involucrados en negociaciones para la reestructuración de sus bonos. No obstante, siguiendo las escalas de las calificadoras de riesgo, este escenario deja al país en un escenario de "default selectivo".

Para la calificadora S&P, ese es el grado que ya tiene la deuda emitida por el Estado argentino. La firma degradó la calificación el 7 de abril de este año, cuando decidió reperfilar (nuevamente) un conjunto de letras del Tesoro en dólares cuyos vencimientos caían hasta el 31 de diciembre de este año. Ese escenario motivó además que se bajara la calificación que perciben las colocaciones privadas en el país. Fue el 8 de este mes, cuando bajó de B- a CCC+, uno de los puntajes más bajos de la escala que, de todas maneras, "es mucho más alto que el default selectivo de la deuda soberana", según un informe de la firma. En ese sentido, el hecho de no concretar el pago implicará que el país ingresará en un evento de "cesación de pagos".

El mismo escenario se replica en el resto de las calificadoras, que mantienen al país con calificación de default por situaciones como el reperfilamiento de las LETE mencionado anteriormente o el proceso de reestructuración de la deuda actualmente en curso. Es el caso, por ejemplo, de Moody's, que no cambiará la nota de la Argentina porque el incumplimiento en los pagos ya está reflejado en el diagnóstico actual. Para la firma, el último cambio se aplicó el 3 de abril, cuando degradó la calificación para el Estado argentino desde CAA2 a CA "con perspectiva negativa". En la escala de la calificadora, se trata del escalón 20 entre 21, un escenario casi imposible de empeorar.

Por otro lado, en Fitch Ratings bajaron en agosto pasado la calificación de la Argentina dos escalones: de B a CCC, calificación que el país pasó a compartir con Zambia y la República del Congo. En ese entonces explicaron a LA NACION que la triple C contemplaba el riesgo de default o de reestructuración, dos factores que la calificadora evalúa con igual impacto.

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