La crisis de Alpargatas vuelve a amenazar las fuentes de trabajo
El Gobierno y seis provincias gestionan alternativas para evitar despidos en la empresa textil
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Alrededor de 100 empleados de la planta de la textil Alpargatas en Catamarca cortaron ayer al mediodía la ruta nacional 33, que vincula esta provincia con Córdoba, en reclamo de sueldos adeudados. En los últimos meses ya se venían sucediendo estas protestas. Sin embargo, esta vez coincidió con el inicio de las conversaciones entre Alpargatas, la Nación y las seis provincias donde la empresa está instalada para zanjar su nueva crisis.
La fabricante de jeans y zapatillas no constituye una excepción en el cuadro de crisis de la industria nacional textil y del calzado, iniciada con la apertura de las importaciones en la década del noventa. A principios del año pasado, mientras Alpargatas intentaba reestructurar su pasivo de más de 600 millones de pesos, se enfrentaba al posible cierre de algunas de sus seis fábricas. El gobierno de Fernando de la Rúa, que acababa de asumir el poder, negoció para evitar despidos en esta compañía que empleaba en aquel entonces unos 6000 trabajadores.
La historia parece repetirse un año después. La diferencia radica en que Alpargatas cambió de dueños. Y de estrategia, según participantes de las nuevas negociaciones. La exitosa reestructuración financiera, que finalizó el mes pasado, redujo la deuda comercial y financiera a 180 millones, pero el control se transfirió del grupo local San Remigio -entre cuyos accionistas figuraban los Clutterbuck y los Zavalía Lagos- a los fondos norteamericanos Newbridge y Farallon.
Fuentes cercanas al diálogo aseguraron que existe la posibilidad de que la semana próxima cierre la fábrica catamarqueña, en la que trabajan 1000 personas. Las instalaciones de Corrientes (500 empleados) y Florencio Varela (1000 empleados) seguirían, en este orden, el mismo derrotero.
El objetivo de los nuevos propietarios de Alpargatas, según los mismos informantes, consistiría en bajar las persianas de todas las fábricas argentinas -incluidas también las de Tucumán, San Luis y La Pampa- y dedicarse a la importación de jeans y zapatillas de Brasil, que cuestan el 20% menos que los nacionales. La tradicional compañía emplea hoy a 5000 empleados, aunque 4500 sobrarían si cerrasen las plantas.
Los directivos de Alpargatas estarían contrariados porque dicen que el Gobierno incumplió las dos promesas que le formuló en la crisis pasada: reducción a la mitad del contrabando y medidas antidumping contra las telas y los calzados brasileños. La Nación intentó infructuosamente comunicarse con la empresa.
El principal ejecutivo de Alpargatas, Guillermo Gotelli, se reunió ayer con el ministro de Economía, José Luis Machinea, funcionarios de esa cartera, de Trabajo y de las provincias afectadas, según confirmó una fuente del Palacio de Hacienda. "Estamos buscando alternativas", dijo el informante. "Una de ellas es pedirles a las provincias que incluyan productos de Alpargatas en sus compras para los planes sociales asistenciales", agregó.
La fuente de Economía espera que así se eviten las cesantías, aunque admitió que este proyecto no soluciona el problema de fondo de la empresa. "Tampoco vamos a pedirles a las provincias que compren de más", dijo el informante.
Otros negociadores, sin embargo, desconfían de que se arribe a un nuevo acuerdo para mantener la producción nacional y las fuentes de trabajo. Advierten que los nuevos dueños de Alpargatas están poco entusiasmados con negociar otra vez y evalúan el cese de la producción local.
"Estamos muy preocupados y trabajando muy cerca de Alpargatas", declaró ayer, en conferencia de prensa, el presidente De la Rúa, que detalló que la Nación y las provincias están organizando "un plan de financiamiento y de compra para asistir" a la firma. Machinea acotó que se llegó a "un principio de acuerdo" y aguarda la respuesta de las provincias para pasado mañana o el martes próximo. "La firma no tiene problemas de endeudamiento porque casi toda su deuda fue capitalizada, pero tiene un problema operativo, no tiene liquidez suficiente para pagar los jornales, comenzar a producir y esto produce su deterioro acelerado", sentenció el ministro.





