La diferencia salarial es por género, no por puesto

La brecha entre lo que cobran hombres y mujeres se debe a que éstas no tienen tanta flexibilidad de horarios ni de lugar
Claire Cain Miller
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27 de abril de 2014  

NUEVA YORK.- ¿Las mujeres ganan menos por propia decisión, al orientarse hacia trabajos con salarios más bajos, como la docencia y la asistencia social? Eso es lo que quieren que uno crea los republicanos, que este mes votaron en contra el proyecto de ley por igualdad de salarios. "Hay una disparidad, no porque las ingenieras ganen menos que los ingenieros con experiencia comparable en las mismas compañías", dijo este mes el Comité Nacional Republicano. "La disparidad existe porque una trabajadora social gana menos que un ingeniero."

Pero la mayor parte de la diferencia de ingresos entre hombres y mujeres en realidad resulta de discriminación dentro de una misma ocupación, y no entre ocupaciones diferentes. Y esa diferencia se hace mayor en los sectores de salarios más altos como las empresas, los estudios de abogados y la medicina, según datos de Claudia Goldin, una economista del trabajo de la Universidad de Harvard y estudiosa reconocida de temas referidos a las mujeres y la economía.

"Existe la creencia, que no es cierta, de que las mujeres simplemente están en sectores malos y si las ponemos en lugares mejores, resolveríamos el problema de la brecha de género", dijo Goldin.

En muchas de las profesiones de más altos ingresos, los salarios de las mujeres son más bajos que los de los hombres.

Reubicar a las mujeres en sectores de salarios más altos eliminaría sólo el 15% de la brecha para el conjunto de los trabajadores y entre el 30 y el 35% para los graduados universitarios, según sus datos. El resto se debe a cosas que pasan dentro de los lugares de trabajo.

Tomemos por caso a los médicos y cirujanos. Las mujeres ganan el 71% de lo que ganan los hombres, una vez filtradas las diferencias de edad, raza, horas trabajadas y nivel de formación. Las mujeres especialistas en finanzas ganan el 66% de lo que ganan los hombres en la misma ocupación, las abogadas y juezas ganan el 82% de lo que ganan los hombres.

En otras ocupaciones se ha logrado reducir o incluso eliminar esa brecha. Las farmacéuticas ganan el 91% de lo que ganan los hombres y las programadoras el 90%. Hombres y mujeres asesores impositivos, agentes de venta de publicidad y especialistas en recursos humanos reciben salarios equivalentes.

Goldin pone entre paréntesis las afirmaciones convencionales respecto de lo que hace más igualitario un lugar de trabajo, como las leyes contra la discriminación y las rebeliones de los empleados. Y tampoco pone el acento en la receta de modificar los roles, lo que involucra que los hombres se dediquen a las tareas domésticas y aumentar la confianza de las mujeres y mejorar su capacidad de negociación. En cambio, dijo, la clave está en la flexibilidad en el lugar de trabajo en términos de horarios y lugar donde cumplen sus tareas.

"La brecha salarial se vería considerablemente reducida y podría desaparecer por completo si las firmas no tuvieran incentivos para premiar de modo desproporcionado a los individuos que trabajan muchas horas y en determinados horarios", escribió en un trabajo publicado este mes en The American Economic Review.

Los sectores que más valoran los horarios prolongados, la presencia en la oficina y estar a disposición todo el día -como las empresas privadas, los estudios de abogado y la cirugía- tienden a tener las mayores brechas salariales. Según Goldin, eso se debe a que esos empleadores pagan a la gente que pasa largas horas en la oficina desproporcionadamente más que a la gente que no lo hace. Un abogado que trabaja 80 horas semanales en un estudio dedicado a defender los intereses de corporaciones gana más del doble que el que trabaja 40 horas semanales empleado directamente por una pyme.

El ejemplo favorito de Goldin es el de los farmacéuticos. Un farmacéutico que trabaja 40 horas semanales por lo general gana el doble que un farmacéutico que trabaja 20 horas semanales, y como resultado de ello, la brecha para los farmacéuticos es una de las más reducidas.

Ésta se convirtió en una profesión tan equitativa, no debido al activismo, sino a cambios en el mercado laboral (menos farmacias propiedad de individuos y más pertenecientes a grandes corporaciones) y cambios en la tecnología (guardar la historia clínica de pacientes en computadoras donde son de fácil acceso para cualquier farmacéutico).

En otros empleos, los trabajadores mismos produjeron los cambios. Lo habitual es pensar que en profesiones como la cirugía los empleados no pueden ser sustituidos fácilmente y deben estar a disposición.

Pero hay una especialidad medicinal, la obstetricia, en la que los médicos han encontrado otra manera de hacer las cosas. Ya no hay muchos obstetras a disposición las 24 horas. Si un bebe nace en mitad de la noche, es probable que el parto sea manejado por un médico que está trabajando un turno de ocho horas en el hospital, en vez del médico que atendió a la madre durante 40 semanas. "De algún modo en la obstetricia logramos convencer a la gente de que no importa quién va a estar a cargo", dijo Goldin. "Es como tiene que ser."

Lo que todos estos datos suponen es que las mujeres con hijos son las que quieren trabajar desde fuera de la oficina o en horarios flexibles. Quizá los lugares de trabajo cambiarían más rápido si los hombres le dieran más valor a eso también.

Traducción Gabriel Zadunaisky

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