
La disciplina económica poco desarrollada de la que no se habla (y que es muy importante)
La geografía económica y la localización (natural y fabricada) no suele ser tomada en cuenta en el análisis profesional, lamentablemente
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En los cuadros estadísticos internacionales China es una línea, y en buena parte de la teoría real del comercio internacional los países son puntos. La frontera entre Estados Unidos y Canadá mide varios miles de kilómetros, por lo cual no debería sorprendernos si un mismo producto se trafica entre los dos países mencionados, porque en la costa este se fabrica en Boston y se vende en Montreal, mientras que en la costa oeste se fabrica en Vancouver y se vende en Seattle. ¿Cuán importante es la geografía en el desarrollo económico de los países?
Al respecto consulté a la norteamericana Anita Arrow Summers (1925 - 2023), quien vivió rodeada por economistas. En efecto, fue esposa de Robert Summers, hermana de Kenneth Joseph Arrow, cuñada de Paul Anthony Samuelson, y madre de Lawrence Summers. A propósito: Robert nació Samuelson, de manera que si no se hubiera cambiado el apellido, su mujer hubiera sido Anita Arrow Samuelson. Estudió en la universidad de Chicago y enseñó en el Swarthmore College. Entre 1971 y 1979 dirigió el departamento de economía urbana en el Banco de la Reserva Federal de Filadelfia, luego de lo cual se mudó a la Wharton School de la universidad de Pensilvania, donde fundó el primer departamento de políticas públicas dentro de una escuela de negocios. Era considerada una autoridad en desarrollo y financiamiento económico urbano, y en eficiencia educacional.
– ¿Qué importancia tuvo y tiene la localización de la actividad económica dentro del análisis económico?
– Menos de la que debiera, tanto en el plano internacional como dentro de cada uno de los países. En el pasado se ocuparon de esto Pedro Antonio Cerviño, Héctor Juan Carlos Grupe, Walter Isard, August Losch y Johann Heinrich von Thunen. En nuestros días, Paul Robin Krugman.
– ¿Qué determina la localización de determinada actividad económica?
– La naturaleza, en el caso de los recursos naturales, y los costos de transporte en el resto de las actividades. Quien, en la Argentina 2026, lamenta que no se encuentre petróleo, o litio, en La Matanza, tiene que quejarse ante el Altísimo. A propósito: no hay petróleo en Israel o Japón.
– ¿Qué quiere decir con los costos de transporte?
– No hay más remedio que localizar la actividad minera donde se hallan los recursos, pero la localización de la actividad manufacturera no es tan rígida. Aunque… los costos de transporte, tanto de los insumos como de los productos, en el pasado han jugado un rol muy importante. La Revolución Industrial estrictamente no ocurrió “en Inglaterra” sino en algunas porciones del norte de dicho país, porque debido a los altísimos costos de transporte las fábricas se ubicaron cerca de las minas de carbón.
– Los costos de transporte constituyen una barrera natural al comercio, por oposición a las barreras creadas por los gobiernos, vía aranceles u otras medidas proteccionistas.
– Así es. Esto fue claro en la Argentina durante las últimas décadas del siglo XIX, cuando la reducción del precio de los fletes internacionales, la invención del barco frigorífico y las inversiones en ferrocarriles posibilitaron el desarrollo de las provincias del litoral, comprometiendo el crecimiento de las artesanías que se fabricaban en el interior del país.
– Destrucción creativa, la idea planteada por Joseph Alois Schumpeter, pero en el plano geográfico, no sectorial.
– Volvemos al punto. Sólo en los papeles la actividad económica se desarrolla en diferentes sectores, pero sin consideraciones geográficas. Como dije, en el caso de la minería la localización de la actividad la plantea la naturaleza, en cambio en actividades como la manufactura las consideraciones son diferentes.
– Explíquese.
– Tanto lo que ocurrió en la Argentina durante el último cuarto del siglo XIX, como lo que está pasando hoy, muestra enorme heterogeneidad desde el punto de vista geográfico. Déjeme ser brutal: antes de la revolución agrícola ganadera, “todos” eran pobres en su país. Como consecuencia de ésta, algunos dejaron de serlo. ¿Fue una falla de los gobiernos de entonces, que los beneficios de la apertura de la economía no se distribuyeran de manera no digo equitativa (un concepto moral), sino equilibrada?
– Esto pertenece a la Historia, pero usted apunta a la relevancia de la cuestión.
– Efectivamente. Porque, por todo lo que se sabe, las oportunidades de negocios, empleo y demás en las provincias donde se está desarrollando la actividad minera son bien diferentes a las del conurbano bonaerense, donde la principal actividad económica es comercial y manufacturera. ¿Debe el gobierno nacional repartir los beneficios generados en la minería en todo el territorio nacional?
– Surge, espontáneamente, una respuesta afirmativa.
– Pero, como recomendaba Alfred Marshall, hay que poner la cabeza fría al servicio del corazón caliente. La actividad minera aumenta la demanda de muchas mercaderías y servicios. No hay que ir a localidades cercanas a Vaca Muerta para preguntarles cómo les está yendo a los fabricantes de pastas, dueños de restaurantes o de hoteles. Además de la demanda de insumos de todo tipo, que requiere la actividad minera. Lo cual explica la migración de seres humanos hacia la referida zona.
– El Estado también se beneficia.
– Los estados, en rigor. Porque el Estado nacional ofreció facilidades, mientras que los estados provinciales y municipales se benefician por el aumento de la recaudación que genera el mayor nivel de actividad. Lo cual implica que la cuestión del reequilibrio geográfico de la actividad económica se refiere a la utilización de instrumentos fiscales. Difícil de encarar por parte de un Poder Ejecutivo Nacional cuya política económica está centrada en el equilibrio fiscal.
– ¿Cuál es la propuesta, en la Argentina 2026, volvernos un país pastoril y minero?
– No contestemos este importante interrogante a nivel de grandes agregados. Dado el desarrollo agropecuario y minero la cuestión es qué industria y dónde. Dejémosle el pasado a los historiadores, pero la estrategia de sembrar actividades manufactureras compensando con desgravaciones altos costos de transporte y otros sobrecostos terminó siendo costosa y está siendo revisada, quizás pasando el péndulo de un extremo al otro.
– ¿Cómo determinar quién tiene que cerrar, quién crecer, y quién transformarse?
– Voy por la negativa. La tarea no puede estar a cargo de los funcionarios, sino de los propios emprendedores. A partir de la persistencia de reglas de juego que, además del equilibrio fiscal, tiendan a eliminar preferencias y restricciones que alejan las inversiones desde los sectores y las localizaciones más convenientes desde el punto de vista de la asignación de los siempre escasos recursos.
– Doña Anita, muchas gracias.



