
Lo ocurrido en los últimos años debería haber reducido la importancia de los amagues, pero resulta que no
En 2015, el entonces presidente del Banco de Inglaterra, Mervyn King, esbozó su “Teoría Maradona de las tasas de interés”. Según King, la extraordinaria performance del futbolista argentino durante el partido contra Inglaterra en la Copa del Mundo 1986 ilustraba a la perfección la política monetaria que debían llevar adelante los jefes de los bancos centrales. En aquella carrera de 55 metros que arrancó en su propia mitad del campo de juego, Maradona esquivó a cinco jugadores adversarios, incluido el arquero inglés, antes de clavar el balón en el arco contrario. Y lo más sorprendente es que corrió hacia adelante casi en línea recta. Con amagues hacia los defensores para que pensaran que iba a cambiar de dirección, Maradona logró anotar casi sin tener que hacerlo. Para King, la lección que debían tomar los banqueros centrales era clarísima: manejar las expectativas de los inversores sobre el futuro de las tasas de interesas con suficiente astucia como para cumplir con las metas de inflación sin tener que modificar en absoluto esas tasas.
