
Aunque su apuesta a largo plazo con Meta sigue en pie, su foco está puesto en la IA generativa
The Economist
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Este ha sido un año muy movido para Mark Zuckerberg. El cofundador de Facebook, el gigante de las redes sociales hoy llamado Meta, está acostumbrado al rechazo público. Pero hace exactamente un año, hasta los inversores parecían haber tirado la toalla, acusándolo de haber arruinado su negocio principal mientras despilfarraba dinero en su faraónico sueño del metaverso, un mundo virtual donde parecía flotar solo él en su ilusorio reino de fantasía. El año pasado, el día que Meta informó sus flojos resultados del tercer trimestre, las acciones de la empresa se desplomaron más de un 20%. El nombre de Zuck era como la sarna.
Por The Economist

