La producción de petróleo y de gas vivió una década de crecimiento
En sólo ocho años, las inversiones en el mercado aumentaron un 116 por ciento
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Durante la última década, el sector energético avanzó más que en los ochenta años anteriores. Tras la apertura al capital privado, la desregulación, las millonarias inversiones y la mejora en la calidad de los servicios, los especialistas opinan que llegó la hora de una mayor apertura y competencia, el fortalecimiento de los órganos estatales de control y la revisión de algunos marcos regulatorios que alienten nuevos proyectos.
Los grandes cambios se iniciaron en 1989, poco después de la asunción del gobierno de Carlos Menem. Con tres decretos, el entonces presidente liberó los precios del mercado y eliminó los puntos de la ley de hidrocarburos que obstruían la participación privada en el sector. En 1993, con la privatización de YPF (hoy en manos de la española Repsol), el Estado dejó de participar directamente en el negocio.
La desregulación completa del mercado gasífero debió esperar hasta 1994, con la liberación del precio del gas en boca de pozo.
Los resultados fueron impresionantes. Desde 1990, las inversiones crecieron un 116% en ocho años, de US$ 971 millones a 2100 millones de dólares. La producción de crudo aumentó un 73%: alcanzó un promedio de 834.000 barriles diarios, comparados con los 483.000 barriles diarios de principios de la década.
Pero la mejora más significativa se dio en las reservas, un factor clave en el futuro del sector. Aumentaron, durante el mismo período, un 30%, de 5200 millones a 6800 millones de barriles.
En cuanto a las exportaciones, pegaron un salto del 239%, pasando de US$ 871 millones a casi US$ 3000 millones en 1997.
La curva de crecimiento se frenó en 1998, cuando el barril de petróleo se desvalorizó en más de un 40% en un año (alcanzó un promedio de US$ 14,50 por barril). Los ajustes encarados por las petroleras provocaron despidos y tensión social. La cuenca del golfo San Jorge resultó la más golpeada, y 1200 trabajadores de Comodoro Rivadavia, Caleta Olivia, Las Heras y Pico Truncado perdieron sus empleos.
Los precios comenzaron a recuperarse en 1999, y en 2000 el crudo West Texas Intermediate (WTI) promedió los US$ 30,50 por barril. Entonces, se produjo una reactivación y los equipos de perforación pasaron de los 28 de fines de 1998 a los 67 actuales.
En 2000 el sector alcanzó su máximo producción, y por primera vez la de gas -que alcanzó los 125 millones de metros cúbicos por día- superó a la de petróleo. Las inversiones totales en el sector, en tanto, alcanzaron los US$ 3000 millones: US$ 1870 millones en upstream , US$ 910 en downstream y US$ 220 millones en transporte y distribución de gas.





