
La caída de la tasa de fertilidad a nivel global tiene profundas consecuencias y genera grandes problemas, pero la inteligencia artificial podría resolver una gran parte
En los 250 años pasados desde la Revolución Industrial, la población mundial, al igual que su riqueza, experimentaron un crecimiento explosivo. Sin embargo, antes de que termine el siglo actual, la población del planeta podría reducirse por primera vez desde la Peste Negra, la devastadora epidemia que arrasó Europa y Asia a mediados del siglo XIV. Hoy, la tasa de fertilidad, o sea el número promedio de hijos que tiene una mujer, se está derrumbando en gran parte del mundo. Aunque esa tendencia ya nos resulta familiar, poco se habla de su gravedad y de sus consecuencias. Y por más que la inteligencia artificial (IA) genere un desbordante optimismo en algunos sectores, sobre el futuro de la economía mundial se cierne la sombra de ese derrumbe de los nacimientos.

