La triste realidad del ahorrista conservador en dólares: cómo dejar de perder sin arriesgar de más
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Con los datos del índice de precios al consumidor que publica la Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos, la inflación en dólares acumulada entre diciembre de 2024 y agosto de 2026 (último dato disponible) fue de 6,1%. Cada dólar guardado desde fines de 2024 en una caja de seguridad, en el colchón o en una cuenta sin remuneración compra hoy unos 94 centavos de lo que compraba entonces, una pérdida que no figura en ningún resumen de cuenta.
El ahorrista conservador dolarizado es un personaje muy conocido entre los argentinos con capacidad de ahorro, formado a fuerza de corralitos, cepos y devaluaciones. Lamentablemente, en este período perdió incluso frente al plazo fijo de “doña Rosa”. El dólar en el Banco Nación pasó de $1.052,50 al cierre de 2024 a $1.540 al momento de escribir esta nota, una suba de 46%. Un plazo fijo tradicional a 30 días, renovado todos los meses con capital e intereses, acumuló en el mismo lapso entre 59% y 65%, según la fuente que se tome para 2025. Medido en dólares, quien se quedó en pesos terminó con entre 9% y 13% más billetes que quien los guardó. El resultado no fue parejo: en 2025 el dólar subió algo más que el plazo fijo, y la ventaja de los pesos se construyó este año, con un plazo fijo que acumuló 18,6% hasta septiembre contra una suba del dólar oficial cercana al 4%.En la columna de hoy analizaremos juntos tres alternativas para poner a trabajar esos dólares sin subir el perfil de riesgo, con sus ventajas y sus límites. ¡Manos a la obra!
1. Bonar 2027: renta mensual en dólares con vencimiento en octubre del año próximo
La primera alternativa es un bono del Tesoro en dólares bajo ley local, el Bonar 2027, que se compra en dólar MEP con el ticker AO27D desde cualquier cuenta comitente. Paga un cupón de 6% nominal anual, distribuido en pagos mensuales equivalentes al 0,5% del valor nominal, y devuelve todo el capital al vencimiento, el 29 de octubre de 2027.
El rendimiento efectivo depende del precio de compra. Como el bono cotiza por encima de su valor nominal, entre julio y agosto su TIR (el rendimiento anual de quien lo compra y lo mantiene hasta el final) se ubicó aproximadamente entre 4% y 5% en dólares. Para las personas humanas residentes, además, los títulos públicos argentinos están exentos de Bienes Personales, y sus intereses no pagan Ganancias. Pero ojo con el calendario. Las elecciones presidenciales están previstas, según el calendario electoral ordinario, para el 24 de octubre de 2027, de modo que el bono vence cinco días después de la primera vuelta, aunque antes de un eventual balotaje y del traspaso de mando. Los analistas lo consideran de menor riesgo relativo por esa razón. El Bonar 2028, con el mismo cupón y el mismo esquema de pagos pero un año más de plazo, rindió en esos mismos meses entre 7,5% y 8,5% anual, una diferencia que buena parte del mercado asocia al riesgo de atravesar el recambio de gobierno. La contracara es el riesgo de precio. Si empeora la percepción sobre el riesgo argentino y sube la tasa que pide el mercado, el bono baja, y quien necesite venderlo antes del vencimiento puede hacerlo con pérdida. Para este instrumento, mejor destinar sólo los dólares que se puedan dejar quietos hasta octubre del año próximo.
2. Cocheras: un ladrillo chico que todavía paga renta
Para quien prefiere tener sus dólares convertidos en algo físico, las cocheras exigen un desembolso inicial mucho menor que un departamento. A comienzos de este año, los operadores del mercado relevaban en la Ciudad valores de compra de entre u$s10.000 y u$s35.000, según la zona y el tipo de unidad. En Caballito, Almagro, Boedo y Flores el rango iba de u$s15.000 a u$s25.000, y en Núñez y Palermo Chico, de u$s25.000 a u$s40.000.
Los precios casi no se movieron. A mediados de 2025 el rango relevado también iba de u$s15.000 a u$s25.000, y los operadores coinciden en que las cocheras todavía no acompañaron la recuperación del resto del mercado inmobiliario. En los barrios intermedios se pedían alquileres de entre $170.000 y $230.000 mensuales, y en Núñez y Palermo Chico, más de $280.000.Con números redondos, una cochera de u$s25.000 alquilada a $200.000 por mes deja $2,4 millones al año, unos u$s1.560 al tipo de cambio actual: cerca de 6,2% bruto anual en dólares. Si las expensas, que rondaban entre $35.000 y $40.000 mensuales, corren por cuenta del propietario, el rendimiento baja a alrededor de 5%.El problema es que el alquiler se cobra en pesos: si el dólar sube más rápido que los ajustes del contrato, la renta medida en dólares se achica. A eso se suman los costos de escrituración al comprar y al vender, los meses sin inquilino y los reglamentos de copropiedad que en algunos edificios impiden alquilar a terceros. La liquidez por su parte depende mucho de la zona: en barrios consolidados la cochera tiene salida, y en otros la reventa puede demorar bastante.
3. Fondos comunes en dólares: liquidez en 24 o 48 horas
La tercera alternativa es la más líquida. Bancos y sociedades de bolsa ofrecen fondos comunes de inversión en dólares, y algunos aceptan suscripciones desde US$100. Para el perfil conservador, lo razonable es priorizar los de renta fija de corto plazo, que invierten en bonos y obligaciones negociables (deuda de empresas) de vencimientos cercanos y permiten rescates que se acreditan en 24 o 48 horas, según el fondo.
Antes de elegir, conviene mirar qué hay adentro de cada uno, porque bajo la misma categoría conviven carteras muy distintas. Según las fichas oficiales al 31 de agosto, un fondo en dólares invertido principalmente en bonos de empresas argentinas rindió 8,9% en los últimos doce meses, mientras que otro de la misma administradora, concentrado en bonos de Chile, Brasil y Uruguay, rindió 1,1%. El sitio de la Cámara Argentina de Fondos Comunes de Inversión (CAFCI) permite comparar rendimientos y composición por categoría. Un fondo no garantiza ningún rendimiento: las comisiones se descuentan del resultado, la cuotaparte puede bajar si caen los precios de los bonos y las obligaciones negociables tienen riesgo de crédito, es decir, que la empresa emisora no pague. El tratamiento en Bienes Personales también varía según la composición de cada cartera, un punto que vale la pena consultar antes de suscribir.
Conclusión
¿Puede mejorar sola la situación del ahorrista dolarizado conservador si se queda “quieto”? Por lo menos hasta fines del año próximo, las señales disponibles no van en esa dirección. La inflación interanual de Estados Unidos aumentó: en agosto fue de 3,4%, contra 2,9% doce meses antes. Mientras tanto, las alternativas sin riesgo adicional pagan poco. En el Banco Nación, un plazo fijo en dólares constituido por canales electrónicos rinde 1,25% nominal anual a 30 días, y para llegar a 4% hay que inmovilizar el dinero al menos un año, una tasa que apenas supera el último dato de inflación en dólares. El Bonar 2027 se movió en niveles parecidos, y conseguir rendimientos más altos obliga a cruzar el calendario electoral de 2027, un riesgo que el perfil conservador, por definición, prefiere no tomar.
Frente a ese escenario, creo conveniente pensar en una combinación antes que en una apuesta única. Una parte puede ir a fondos de renta fija para tener liquidez y otra a bonos cortos para cobrar una renta mensual hasta fines del año próximo. Quien tenga el capital y tolere la iliquidez puede sumar una cochera bien ubicada. Ninguna de estas alternativas constituye una recomendación de inversión: cada lector deberá informarse, asesorarse y elegir según sus plazos y su situación. Lo que sí muestran los números de estos casi dos años es que no mover los dólares también es una decisión y, paradójicamente, en este período fue la que peor resultado dio. La seguimos la semana que viene con más material de finanzas personales e inversiones.




