Lanzan un plan de competitividad para casi 3500 empresas exportadoras

Las firmas involucradas venden al exterior alrededor de $ 7485 millones por año
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23 de agosto de 2001  

El presidente Fernando de la Rúa firmó ayer el decreto que pondrá en marcha, desde la semana próxima, un plan de competitividad para industrias exportadoras. El programa, que involucra a los sectores químico, de cueros, alimenticio y pesquero que no habían sido incluidos en los anteriores convenios similares firmados por el Gobierno, beneficiará a unas 3400 empresas.

Básicamente, la propuesta oficial consiste en la eliminación del pago de los impuestos al endeudamiento empresarial y a la renta mínima presunta, y en la posibilidad de pagar aportes patronales como adelanto de IVA para las empresas involucradas, que exportan, todas juntas, alrededor de 7485 millones por año.

"Con este plan bajaremos el costo de la producción para estas industrias entre un 2,5 y un 4%", dijo ayer a LA NACION la secretaria de Comercio, Débora Giorgi.

Beneficios para los alimentos

El Gobierno espera un fuerte impacto de la iniciativa sobre el sector alimentario, una de las actividades con mayor porcentaje de exportaciones en la Argentina. Aceites y grasas; procesamiento de carne bovina; leche y queso; legumbres, hortalizas y frutas; molienda de trigo; preparación de arroz, y extracción y fraccionamiento de miel -rubro que incluye unas 25.000 unidades productivas-, serán, entre otras, las industrias destinatarias de estos beneficios.

Se aguarda también un efecto considerable en la pesca, disciplina que tiene muchos trabajadores en negro. Las ventajas impositivas motivarán a muchas empresas a blanquear a su personal, según creen en el Gobierno. Con todo, el contexto recesivo que vive la economía argentina desde hace tres años es una pesada carga que enturbia el efecto de cualquier incentivo. Desde mayo hasta hoy, el Gobierno incluyó en estos planes a más de 12 grandes sectores que reúnen a casi 96.000 firmas. Y, si bien en muchos casos se advirtió alguna reducción en los costos para producir, la actividad en general sigue sin mostrar signos de mejoría.

Un ejemplo concreto: el sector metalmecánico, uno de los primeros convenios de competitividad que se firmaron en la Casa Rosada en mayo último, registró, desde ese mes, una caída superior al 11,2% si se lo excluye de los índices registrados en la industria automotriz.

Entre otras razones, por algo elemental: el plan apunta a reducir los costos, pero no tiene incidencia ninguna sobre la demanda.

En el mismo sentido: las automotrices pueden haber visto que fabricar autos les cuesta ahora un poco menos, pero eso no significa que se vendan más vehículos.

Pero Giorgi considera que se trata de cuestiones diferentes, y que el principal objeto de los planes está centrado en la producción. "Yo sé que algunos sectores ya están recibiendo algunos beneficios, como el textil, el de los automotores y el del calzado. Nuestro mayor esfuerzo está dirigido a lograr que los costos disminuyan, y que las industrias involucradas puedan acceder, por ejemplo, a nuevos mercados", sostuvo la funcionaria, y agregó que cada empresa exportadora tiene ya un código en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) para inscribirse en los programas.

-En la actual situación fiscal del país, ¿estas rebajas impositivas no generan inconvenientes?

-No lo medimos en esos términos. Calculamos las reducciones según los costos, no según los impuestos. Pero estos planes ayudan a mantener o crear puestos de trabajo, lo que permite que los trabajadores consuman y paguen, a su vez, más impuestos. De manera que lo que se pudiera perder en ingresos se compensará por otro lado. Porque no hay que olvidar que ésa es la estrategia que se propuso este Gobierno: mantener el déficit cero, pero, al mismo tiempo, lograr que las actividades repunten.

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