
Las chacras rurales, una alternativa a los countries
Una opción que llama a profesionales en busca de sosiego
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Actualmente es una realidad la tendencia, tanto aquí como en el resto del mundo, de una parte de la población de abandonar departamentos o casas ubicadas en las grandes ciudades para ir a habitar a lugares más abiertos, tales como barrios cerrados o countries. Una buena muestra de ello se observa en todo el cinturón del conurbano de la Capital Federal.
Sin embargo, no todo el mundo está conforme con estas opciones y se buscan nuevas alternativas. De la mano de esta corriente comienza a cobrar impulso un nuevo sector inmobiliario, los farm clubs o chacras rurales que, en rigor, son una expresión más ampliada, en cuanto a espacio, de las anteriores, pero con diferentes características.
"Esto es el anticountry, es para el hombre que está cansado de ver que su mujer se la pasa sábados y domingos con aros y tacos altos, pendiente de las marcas de ropa y zapatillas para ir a jugar al golf o al tenis con sus vecinos del complejo habitacional; es para una vida más sencilla cerca de la naturaleza", contó a La Nación Enrique Fornieles, director del proyecto Estancia Benquerencia Farm-Club.
Ubicada a unos 20 kilómetros de San Miguel del Monte, sobre la ruta 41, la estancia tiene una superficie de 2150 hectáreas, con 600 dedicadas a espacios comunes y chacras promedio de tres hectáreas cada una, en la la empresa Estancias Urbanizadas invirtió hasta ahora 12,5 millones de dólares, sobre un total de más de 20 millones previsto para cuando este concluido el proyecto, a mediados del año próximo.Si bien el concepto es novedoso, la empresa ya lleva realizados Puerto Panal y Rafaelito, ambos en Zárate; Argentino Farm Club y La Oración, en Luján.
"Nuestros compradores son, en general, jóvenes profesionales y personas que ya han pasado por algún country, que ahora buscan algo más. Acá, el propietario de una chacra no está limitado a sus hectáreas, sino que además puede disfrutar de todo el campo: hay más de 20 kilómetros de avenidas de suelo firme para galoparlas o recorrerlas a pie o en carruaje, arboladas por casuarinas, robles, acacias blancas y paraísos de más de 50 años", puntualiza Fornieles.
Arboles y flores
En medio de un parque central común de 35 hectáreas, poblado de una amplia diversidad de árboles y jardines con rosas, azaleas y otras especiales florales -creado por el paisajista Charles Thays, en 1896, casi a principios de siglo, el mismo profesional que diseñó el Jardín Botánico-, se encuentra un club house colonial.
El edificio, que alberga la colección más grande de azulejos rioplatenses rescatados por Ricardo W. Staudt en las demoliciones de casas coloniales de Buenos Aires y Montevideo, cuenta con la materia tradicional de la estancia, con comedor, bar, restaurante y dependencias sanitarias. También hay una posada, con cuartos dobles en suite, comedor y dependencias de servicio.
El proyecto incluye una cancha de golf de 9 hoyos, con espacio previsto para una ampliación a 18; ocho canchas de polo reglamentarias; pista hípica y zonas de equitación; canchas de tenis, y pileta de natación.
En cuanto a la infraestructura, un alambrado perimetral olímpico en toda la extensión del campo permite el control de ingreso a la estancia, en tanto que una red de energía eléctrica distribuida en media tensión pasará frente a las chacras.
La intención de los impulsores de la iniciativa es que los propietarios puedan desarrollar también zonas de explotación agrícola, para lo cual ya han iniciado algunas actividades de apicultura. "El Argentino Farm Club, en Luján, se vendió exitosamente en sólo 18 meses, y en estancia Benquerencia ya se comercializó un 30%, a un valor de 2,75 dólares por metro cuadrado. Las expensas se abonarán a medida que se entreguen las obras, siendo su valor por los próximos 36 meses de 200 dólares en aquellas chacras hasta 3 hectáreas y de 250 dólares para las que superen esas medidas", detalló el profesional.





