
El costo de domar los precios puede resultar muy alto para los bancos centrales
The Economist
7'minutos de lectura
A primera vista, la economía global parecería haber zafado de su encerrona. Tras acercarse a los dos dígitos durante el año pasado, en Estados Unidos la inflación interanual descendió al 4%, no hay recesión a la vista y la Reserva Federal -el banco central norteamericano- logró darle respiro a la suba de tasas. Después de un espantoso 2022, el mercado accionario está de fiesta: el índice de empresas norteamericanas S&P 500 aumentó un 14% en lo que va del año, impulsado por la resurrección de los papeles de las tecnológicas. Solo en Gran Bretaña la inflación parece haberse arraigado preocupantemente.
Por The Economist

