Media sanción al proyecto de Bush de impulsar el libre comercio regional

Fue aprobado ayer en la Cámara de Representantes por un solo voto de diferencia
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7 de diciembre de 2001  

WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, consiguió ayer una importante victoria política al lograr la media sanción al proyecto que le otorga la Autoridad de Promoción Comercial (APC), más conocida como fast track.

De esta manera, aunque aún resta la aprobación por parte de los senadores, el gobierno norteamericano avanzaría en la consolidación de un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y en un tratado especial con Chile.

La iniciativa es considerada de gran importancia para América latina por cuanto permitiría concretar acuerdos comerciales con Estados Unidos mediante mecanismos más amplios y expeditivos.

"Vamos a seguir adelante con el trabajo práctico para hacer realidad nuestra visión para un Area de Libre Comercio de las Américas", afirmó el representante comercial de los Estados Unidos, Robert Zoellick, y agregó que confía en la aprobación de la medida por parte del Senado.

Sin embargo, la votación en la Cámara de Representantes (Cámara de Diputados, en la Argentina) fue notablemente reñida: 215 votos contra 214.

"Al promover la apertura comercial aumentamos los mercados de exportación y creamos empleos de altos salarios para los norteamericanos, a la vez que ofrecemos oportunidades a otros países", manifestó Bush.

A un paso de la aprobación

En un comunicado, el presidente felicitó a los representantes y dijo que la decisión "restaurará la capacidad del país para negociar acuerdos comerciales y otorgará mayores oportunidades a lo trabajadores y consumidores".

Tras la aprobación, la mayoría republicana envió el proyecto al Senado, dominado por el Partido Demócrata. Su presidente, Max Baucus (de esa agrupación), prometió que la Cámara comenzaría a estudiar el texto la semana próxima.

La mayoría demócrata rechaza la iniciativa por considerarla poco beneficiosa para los intereses de los trabajadores norteamericanos y porque no incluye que los pactos comerciales exteriores respeten los derechos laborales y medioambientales.

La concesión del fast track supone que el presidente podrá negociar acuerdos internacionales de comercio sin tener que someterlos al proceso de enmiendas del Congreso, ya que el poder legislativo sólo se pronunciará a favor o en contra del tratado en su conjunto y en un período de 90 días.

Patriotismo

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Dennis Hastert, hizo poco antes de la votación una dramática apelación al "al patriotismo" de los legisladores, al pedirles que "apoyen al presidente de los Estados Unidos en tiempos de guerra".

Esa apelación fue duramente criticada desde las filas demócratas por el representante por Nueva York Charles Rangel.

"Nosotros venimos a debatir a esta Cámara, pero también honramos a la bandera como el que más. Deducir que no somos patriotas como el que más es un error", manifestó Rangel.

Por su parte, el líder de los demócratas en la Cámara baja, Richard Gephardt, que votó en contra del proyecto, insistió en que antes de haber entrado en el debate sobre el fast track se deberí "ayudar primero a los trabajadores".

Las discusiones en el recinto comenzaron ayer en un tono emocional y de enfrentamiento entre los republicanos, que bregaban por su aprobación, y los demócratas que la consideraban perjudicial para los trabajadores. Ahora, la última palabra está en poder de los senadores.

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