
Ante la crisis, los consumidores se vuelcan a alternativas como la calle Avellaneda, los locales de moda circular y los outlets de marcas premium; hoy prima la “reposición” por sobre “darse un gusto”
Prendas de calidad, a precios accesibles. Ese es el objetivo de las miles de personas que acuden a la calle Avellaneda, el polo de indumentaria que más creció en la ciudad en los últimos años, para renovar su placard. A pesar de haber nacido como un centro comercial de venta mayorista, el incierto contexto económico que atraviesa la Argentina atrae, con cada vez más fuerza, a la clase media y al público minorista: familias de diferentes puntos del país que pasean por las vidrieras, con bolsos y mochilas colmadas de ropa, se convirtió en una imagen habitual en las calles de Floresta.

