Monotributo: a días de un nuevo trámite, ARCA notifica la situación de los contribuyentes que apelaron la última recategorización de oficio
Tras una revisión, se definió en qué ubicación de la tabla quedaron quienes se habían opuesto a un cambio hecho por el organismo; si se pasó a un escalón más alto, se deberá abonar una deuda; en el último verano, hubo 24.646 manifestaciones de disconformidad
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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) está notificando en estas semanas cuál es la resolución de los casos en los cuales los monotributistas rechazaron mediante un trámite, hecho en febrero o marzo de este año, la recategorización de oficio que el organismo avisó que haría en sus casos. La notificación le habia sido enviada en aquel entonces a 220.426 monotributistas, según pudo saber LA NACION, en tanto que 24.646 expresaron su disconformidad o presentaron una apelación.
Si luego de la revisión hecha por ARCA, la decisión implica que el contribuyente queda en una categoría más alta respecto de la que estaba, se genera una deuda con el fisco. El monto de esa obligación equivale a la diferencia entre el importe que se paga cada mes en la categoría ahora asignada y el monto que efectivamente se abonó, al haber estado en una posición más baja de la tabla. Todo ello, referido al período extendido entre febrero y junio, es decir, por cinco meses.
Las cifras se actualizan con intereses resarcitorios por pago fuera de término, del 2,75% mensual. El saldo a pagar se puede conocer, en cada caso, ingresando con la clave fiscal a la página de ARCA y clikeando en “CCMA-Cuenta Corriente de Monotributistas y Autónomos”. Desde allí mismo se genera el volante de pago.
De acuerdo con la respuesta enviada por ARCA a LA NACION tras un pedido de acceso a la información pública, fueron 220.426 los monotributistas a los que ARCA les notificó en el verano pasado que los reubicaría de oficio, llevándolos a una categoría diferente de la que habían seleccionado o de la que habían mantenido (esto último, en caso de que no se había modificado la posición en la tabla).
Esto ocurrió en febrero, una vez finalizado el período del primer trámite de recategorización de este año. Ese número equivale al 4,68% de los monotributistas que había en el segundo mes del año. De los notificados, según la respuesta del organismo, 15.464 manifestaron su disconformidad y 9182 ingresaron un recurso de apelación. Al concretarse esas presentaciones, quedó en suspenso la reubicación en la categoría que, a criterio de ARCA, era la correcta.
El recurso de apelación supone la presentación de documentación para avalar la posición defendida por el contribuyente. El botón de disconformidad es un procedimiento simplificado, que fue habilitado por el organismo a causa de la cantidad de trámites que hubo este año -mayor que otras veces- para oponerse a una recategorización de oficio.

El tema ganó un fuerte protagonismo sobre el final del último verano en las redes sociales. Contadores y monotributistas se mantuvieron alertas ante un posible mensaje, que un grupo efectivamente recibió: el que señalaba que el ente de recaudación había detectado que la ubicación en la tabla resultaba “inexacta” y que, por eso, el contribuyente sería recategorizado. Se abrió entonces la posibilidad de cuestionar esa reubicación; para quienes usaron ese recurso, la recategorización no se concretó de inmediato, sino que el caso fue a revisión.
Notificaciones
Las comunicaciones de ARCA a los contribuyentes se hacen con notas mandadas al domicilio electrónico fiscal, al cual se ingresa, con clave fiscal, desde la página web del organismo. Cada martes y cada viernes posterior al envío de una notificación, la misma se da por leida, aunque no haya sido abierta por el contribuyente.
Uno de los ejes del ruido generado a inicios del año por las notificaciones estuvo en el posible uso de datos, por parte de ARCA, referidos a transferencias a billeteras virtuales por diferentes motivos e importes, sin que se tuviera en cuenta, supuestamente, el monto de $50 millones que, según había anunciado el Gobierno meses antes, sería (y es) el piso a partir del cual las entidades deben informar a ARCA las operaciones concretadas por los ciudadanos.

De acuerdo con lo informado por ARCA al requerimiento de LA NACION, hasta mediados de junio los análisis de las expresiones de disconformidad seguían aún en proceso y por tanto, no se habían concretado las recategorizaciones para quienes habían cuestionado la decisión. En los últimos días sí comenzaron a resolverse los casos.
A la pregunta sobre las causas de las recategorizaciones de oficio y el supuesto uso de información de transferencias a billeteras virtuales, la respuesta de ARCA fue que “entre los elementos considerados” para analizar la situación de cada monotributista están “la facturación registrada, los ingresos acreditados mediante distintos medios de pago y demás indicadores económicos y patrimoniales disponibles en las bases de información del organismo”.
Procedimiento semestral
Las recategorizaciones de oficio no son una novedad en el monotributo. Surgen de un procedimiento de control que hace ARCA cuando finaliza cada período en el cual los contribuyentes deben revisar su facturación y otros parámetros y, en caso de ser necesario, cambiar de casillero dentro de la tabla; es decir, recategorizarse.

Según establece la ley, hay dos períodos de recategorización cada año. El próximo de 2026 será entre mediados de este mes y el 5 de agosto; la fecha exacta de inicio será el día en que la agencia de recaudación actualice en su página web los valores de las facturaciones admitidas en cada categoría. Ese reajuste se hará tomando como referencia la inflación acumulada en el primer semestre del año que, según se estima, fue de alrededor de 17% (el índice de junio y, por tanto, el índice semestral, se conocerán el próximo martes).
Entre mediados de enero y el 5 de febrero de este año estuvo habilitado el trámite de la primera recategorización de 2026. Pasado ese período, la recepción de notificaciones generó amplias repercusiones. En ese momento, el Gobierno negó que ARCA hubiera tomado decisiones basadas en transferencias a cuentas de billeteras virtuales inferiores a $50 millones, pese a comentarios en redes sociales de quienes afirmaban que, en sus casos, sí había ocurrido tal cosa.
Consultadas por LA NACION en aquellos días, fuentes de ARCA habían señalado que, en el cruce de datos que llevó a emitir mensajes a un grupo de monotributistas, se había observado lo percibido por la actividad económica en 2025 a través del uso de códigos QR y tarjetas de crédito o de débito, con el objetivo de verificar si lo ingresado por esas vías se condecía con la facturación permitida en la categoría elegida por el monotributista.
A diferencia de lo que ocurre con las transferencias, la información con la que cuenta el fisco sobre lo percibido en concepto de ventas o prestación de servicios a través de tarjetas o códigos QR no tiene limitaciones según el monto de lo operado. Y bajo esas modalidades, agregaron las fuentes del organismo, no hay movimientos de dinero referidos a cuestiones familiares o personales.
Desde el Gobierno, de todas formas, habían señalado que “en casos aislados” podía haber errores en la información remitida a ARCA desde diferentes fuentes. “Para eso está la vía recursiva”, habían indicado, en referencia a las apelaciones o expresiones de disconformidad.
De acuerdo con información publicada por la Subsecretaría de Seguridad Social, de los poco más de 4 millones monotributistas que hay en el régimen general del esquema (sin contar modalidades especiales), el 53% (algo más de 2,15 millones) está en la categoría A, la más baja, que permite hasta ahora una facturación bruta anual de $10.277.988,13, una cifra que será actualizada antes de que finalice este mes.
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