
Compañías de ese país que habían concentrado sus esfuerzos en la tecnología del hidrógeno ahora buscan recuperar el terreno perdido frente a competidores de China y Estados Unidos
En la enorme fábrica de autopartista japonesa Jatco Ltd. en Fuji, Japón, hay un zumbido de confiada actividad: los inspectores circulan controlando los engranajes y mecanismos que fabrican los sistemas de transmisión, los robots estampan las partes y las transfieren a las líneas de ensamblaje. Al igual que el resto de la elogiada industria automotriz de Japón, Jatco ayudó a perfeccionar la fabricación de automóviles durante décadas, colocando al país a la cabeza del sector a nivel mundial, pionero del método de producción “justo a tiempo” y líder en el desarrollo de vehículos híbridos. Pero el siguiente gran salto evolutivo, el cambio hacia los vehículos eléctricos (EV, por su sigla en inglés), se ha convertido en una fuente de preocupación para la industria japonesa. “El giro hacia los EV será una gran transformación, y eso nadie lo niega”, dice Sato Tomoyoshi, CEO de Jatco. “Nuestra empresa tendrá que cambiar drásticamente.”
