
Rafael Sánchez, el último bastión de la familia fundadora de Pritty, se desprendió del paquete accionario que conservaba; lo adquirió Miguel de Biassi, con quien llevaba el negocio desde 1999
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Pritty pasó de manos definitivamente. La compañía de bebidas de origen cordobés, propiedad de la familia Sánchez, había sido adquirida por Miguel de Biassi, exdueño de los hipermercados Libertad, en 1999, en medio de una profunda crisis. Sin embargo, la operación tuvo una condición: Rafael, hijo de uno de los fundadores y entonces director Comercial, debía permanecer durante dos años en la gestión. Conservó el 10% de las acciones y esos dos años se le convirtieron en 25. Ahora, movido por motivos personales, le dio un cierre a este ciclo.
Por Laura Ponasso

