
Hasta Elon Musk quiere su propio bot comunicacional.
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Desde el lanzamiento de ChatGPT, en noviembre pasado, empezó a proliferar una mini-industria que desafía la tendencia generalizada a la baja del sector tecnológico. No pasa una semana sin que alguien anuncie el desarrollo de una inteligencia artificial “generativa” en base a “modelos fundacionales”, o sea, los interminables y complejos algoritmos que hacen que ChatGPT y otras herramientas inteligentes sean precisamente eso: inteligentes. El 24 de febrero, Meta, la empresa matriz de Facebook, presentó un modelo llamado LLaMA. Y hace un par de semanas se supo que Elon Musk, el megamillonario dueño de Tesla y Twitter, quiere crear una inteligencia artificial (IA) menos “progre” que ChatGPT.

