
Podría haber piquetes contra las empresas privatizadas
La estrategia con Shell se repetiría con las más duras a la hora de negociar tarifas
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Lejos de modificar la estrategia de boicots a las estaciones de servicio, los grupos piqueteros alineados con el Gobierno redoblarán la apuesta: la próxima batalla que librarán en las calles será contra las empresas privatizadas ante una potencial suba de las tarifas. Para ello, no descartan la realización de marchas y bloqueos a los edificios de empresas de servicios públicos que se encuentren en litigio con el Gobierno o que sean blanco predilecto en el discurso del presidente Néstor Kirchner.
Así lo hicieron saber en las últimas horas los principales líderes piqueteros alineados con el jefe del Estado. Según fuentes inobjetables que actúan de nexo entre el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y los grupos piqueteros, hubo coincidencias entre algunos funcionarios de la Casa Rosada y estas agrupaciones en que, superada la batalla contra Shell y Esso, se abrirá el fuego contra las privatizadas.
En este sentido, el líder piquetero de la Federación de Tierra y Vivienda (FTV), Luis D´Elía, confirmó a LA NACION el plan de lucha y añadió que "las marchas contra las privatizadas y contra la dictadura del mercado se hará con una convocatoria más amplia a los sectores medios, organizaciones de consumidores y grupos universitarios".
Además, D´Elía se reunió ayer con la subsecretaria de Defensa del Consumidor, Patricia Vaca Narvaja, con quien acordó un plan para colocar mesas de consulta en los principales centros de consumo del país, en las que grupos de piqueteros, previamente capacitados, asesorarán al público sobre precios y tarifas.
En rigor, el plan de lucha contra las empresas privatizadas comenzó la semana última, aunque de manera muy tibia. Hubo protestas aisladas del grupo Martín Fierro, un sector piquetero kirchnerista, contra la sede de Aguas Argentinas situada en la avenida Córdoba y Ayacucho. Pero D´Elía asegura que "la batalla se hará contra todas las empresas de servicios privatizados que confronten con el Gobierno y quieran imponer una dictadura de mercado".
En esta línea se ubican, entre otros, Emilio Pérsico, del MTD Evita; Edgardo Depetri, del Frente Transversal Nacional y Popular, y Jorge Ceballos, de Barrios de Pie. Todos estos sectores reúnen a unos 60.000 desocupados dispuestos a defender la política de Kirchner contra las privatizadas. No obstante, en el Gobierno no descartan que en los próximos días se sumen al reclamo las agrupaciones provenientes del Bloque Piquetero Nacional, hasta hace poco enfrentadas con Kirchner.
Estos líderes piqueteros mantuvieron en las últimas horas un permanente diálogo con Parrilli y con funcionarios del Ministerio del Interior. Allí evaluaron los resultados del boicot a Shell, que calificaron como un "éxito".
Fuentes oficiales que participaron de esos encuentros aseguran que si bien no hubo una instrucción directa del Presidente de ir a las estaciones de servicio, lo cierto es que los piquetes actuaron como respuesta al nivel de diálogo y entendimiento que desde hace más de un año tienen con la Casa Rosada. Los contactos incluyen un intercambio de favores como movilizaciones callejeras, planes sociales y programas de microemprendimientos para desocupados.
Opiniones divididas
De todas maneras, en el Gobierno no existe una voz uniforme respecto del plan de lucha y de la decisión de algunos funcionarios de apañar los boicots a empresas. En este sentido, ayer el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, mostró su desacuerdo con la ocupación de las estaciones de servicio por parte de piqueteros oficialistas.
"Algunos entendieron que un modo de adherir al Presidente era hacer esa presencia simbólica", dijo, pero enfatizó que "son métodos que la sociedad va desalentando y, por lo tanto, van cediendo".
Las expresiones del jefe de Gabinete no hacen más que exponer las diferencias que existen en el Gobierno respecto de los piquetes a Shell. En la misma línea que Alberto Fernández se ubica el ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien cree que estas actitudes violentas ahuyentan las inversiones. Más cauto se mostró el ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien expresó que el Presidente "no dio ninguna orden para boicotear a nadie".
Si bien el ministro del Interior sabía con anticipación, por medio de Parrilli, de los movimientos que iban a realizar esos grupos, nunca apoyó esa medida. Es más, Fernández había dado la orden de meter preso a cualquier piquetero que impidiera a un ciudadano cargar nafta.
Consultado sobre ello, D´Elía cree que "son las diferencias internas propias que puede tener un gobierno que no piensa en forma uniforme sobre todos los temas".
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