
Si hemos de creerle a Larry Fink, la economía global se encuentra “en el umbral de una revolución de la infraestructura”. El CEO de BlackRock, la mayor administradora de activos del mundo, hizo esa modesta predicción poco después del anuncio del 21 enero de que su empresa acababa de cerrar un acuerdo de 12.500 millones de dólares por la adquisición de Global Infrastructure Partners (GIP). Esa empresa liderada por Adebayo Ogunlesi, viejo compinche de Fink de sus épocas de banqueros, es la tercera mayor inversora en infraestructura del mundo, detrás de la australiana Macquarie y la canadiense Brookfield. Los activos de GIP van desde el Aeropuerto de Gatwick, en Londres, hasta el Puerto de Melbourne. Así, Ogunlesi, junto con sus socios de GIP, se convirtieron en el segundo mayor accionista de BlackRock.

