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8 de enero de 2019  • 00:00

No se trata de un mero nombramiento que se queda en los papeles: la creación de parques nacionales involucra por varias razones un asunto de trascendencia, empezando por el hecho de que constituyen un verdadero motor de desarrollo de las economías regionales al generar trabajo de calidad, reemplazando empleos de subsistencia y evitando incluso migraciones hacia las grandes ciudades.

Seis fueron en total las áreas protegidas creadas en la Argentina en este año que pasó. A saber: el Parque Nacional Iberá (en Corrientes), el Parque Nacional Aconquija (en Tucumán), el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos (en Buenos Aires), el Parque Nacional Traslasierra (en Córdoba) y los Parques Nacionales Marinos "Yaganes" y "Namuncurá-Banco Burdwood II". Un total de 10.469.500 nuevas hectáreas de protección que permiten superar el registro de 1937, año en que por decreto se crearon cinco parques nacionales en la Patagonia andina.

Según un informe elaborado por la consultora Elypsis, la demanda de turismo vinculado a la naturaleza representa el 30 por ciento del total del país y podría crecer en los próximos años hasta 6.400 millones de dólares. Sólo el año pasado, las áreas protegidas de la Argentina recibieron casi cuatro millones de visitantes, en tanto el turismo a los parques creció más que el resto de la actividad con visitas que se multiplicaron por cinco entre 1990 y 2017, y se duplicaron desde 2001.

Una propuesta sólida

"Este es un año histórico en términos de creación de parques nacionales, y es realmente algo para celebrar. Los parques abiertos al uso público, con ecosistemas completos y una propuesta sólida de oferta turística para observación de vida silvestre, son motores de desarrollo económico, crean empleo y también arraigo", marca Sofía Heinonen, directora de CLT y la Fundación Flora y Fauna, dos ONG que trabajan para la creación de parques nacionales a lo largo y ancho del país con proyectos de Rewilding (se trata de la restauración ecosistémica a través del manejo activo de los ambientes naturales y sus especies originarias) y promoción de emprendedores.

"Las localidades cercanas a los parques que desarrollan una propuesta de naturaleza invierten a largo plazo con infraestructura hotelera, comercios para abastecer la nueva demanda y capacitación en interpretación de la naturaleza. Y así es como hay arraigo, hay cultura y hay trabajo", marca la experta y señala que este tipo de desarrollo empieza ya a asomar en los parajes del impenetrable chaqueño y en Los Antiguos y Lago Posadas alrededor del Parque Nacional Patagonia, donde se sumó la Cueva de las Manos como Parque Provincial.

La creación de parques nacionales forma parte de las llamadas "nuevas economías", en este caso de una economía "regenerativa" o "reconstructiva" que permite crear valor económico a la vez que valor social, ambiental y cultural, brindando además garantía de conservación para toda la sociedad.

Heinonen advierte que el compromiso con el desarrollo de los parques podría duplicar la generación de empleo y el desarrollo de las comunidades cercanas. Por un lado -dice- aparecen los empleos directos vinculados a la administración de parques nacionales a los que se agregan otros adicionales de guías registrados, empleados de concesionarios, permisionarios y proveedores de servicios. A esto se suman aquellos que tienen que ver con servicios de alojamiento, gastronomía y transporte en las ciudades, pueblos y localidades cercanas a los parques y áreas protegidas. "En todos los casos, se trata de empleos perdurables, ya que el turismo de naturaleza promueve actividades basadas en la conservación y regeneración de recursos en lugar de agotarlos", explica.

Lo que vendrá

Se espera que el 2019 siga siendo fructífero en este terreno y que tanto gobiernos como ONG continúen trabajando en la conformación de nuevas áreas protegidas como una apuesta a un modelo de economía regenerativa.

Por lo pronto la Fundación Flora y Fauna está desarrollando cuatro portales de acceso al Parque Nacional Patagonia, en tanto que en Tierra del Fuego trabaja en conjunto con otras organizaciones locales en la creación del Área Natural Protegida Península Mitre, conformada por 350.000 hectáreas en tierra y una Reserva Marina de usos Múltiples de 5.500 kilómetros cuadrados, que abarca todo el Estrecho de Lemair y aguas circundantes a la Isla de los Estados.

En Chubut, el proyecto Patagonia Azul, en torno al Parque Interjusdiccional Marino Costero Patagonia Austral, envisiona la restauración de importantes ecosistemas marino-costeros, donde se hallan más de 60 islas que sirven de área de alimentación y cría de diversas especies de mamíferos marinos y aves migratorias; y que presentan un enorme potencial para proyectos de Rewilding. Por su parte, otras ONGs también están gestando el Proyecto de Parque Nacional Ansenuza (Mar Chiquita), con cerca de 800.000 hectáreas que en la provincia de Córdoba protegerán un área crítica para aves migratorias, incluidas tres especies de flamencos y también el aguará guazú, hoy en peligro de extinción.

"El compromiso de continuar generando parques y áreas protegidas solo puede ser posible con el apoyo de las comunidades y los gobiernos", afirma Heinonen. Y concluye: "Un país que crea parques naturales con acceso público es un país que puede crecer con una economía regenerativa y que asegura recursos y empleo para las futuras generaciones".

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