Sacaan, en la mira de Macri y Molinos
Deuda: la posible venta o suma de un socio de la firma panificadora depende de su pasivo, que quedará definido en los próximos meses en sede judicial.
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"Yo, Carlos Sacaan, lo garantizo". Esa fue la frase publicitaria que cerraba un comercial que estaba en boca del dueño de una de las firmas panificadoras argentinas que ganaba protagonismo en el mercado local, en la década del 80.
En septiembre de 1997, Establecimiento de Alimentos Elaborados Sacaan entró en convocatoria de acreedores, y hoy Molinos Río de la Plata y Socma Alimentos están sondeando la compañía para comprarla. La operación con alguno de los potenciales socios o compradores se cerraría cuando se termine de definir su pasivo -10.092.435 millones de pesos, a la fecha- en estrados judiciales.
Son varias las causas de la caída de una empresa que en 1995 facturó alrededor de 18 millones de dólares y que controlaba cerca del 14 por ciento del mercado de panificados.
Entusiasmados por el crecimiento y por una industria alimenticia que comenzaba a crecer de manera sostenida por la estabilidad monetaria, Carlos Sacaan y su esposa Silvia Girado comenzaron a mirar al Mercosur como plaza donde colocar sus productos.
A comienzos de 1996 se animaron a exportar a Brasil y una muy pequeña porción a Paraguay. Confiados en exceso en sus nuevos clientes, les abrieron cuentas corrientes y no cartas de crédito que les hubieran dado, sin duda, una mayor seguridad de cobro. Y las dos empresas de Brasil a las que les vendían quebraron y les dejaron una deuda cercana a los 900.000 dólares.
La competencia se hacía sentir -sobre todo con Fargo y Bimbo- y, para soportarla, recurrieron a créditos bancarios, mientras sus clientes minoristas sufrían a la sombra de las aperturas diarias de supermercados.
Las ventas se sostenían, pero se hacía muy difícil cobrar los pedidos. Cuando intentaron saltar al segmento de supermercados e hipermercados, vieron que, si bien la producción para abastecer las grandes cadenas alcanzaba, no tenían colchón financiero que ayudara a soportar pagos a 90, 120 o más días y otras condiciones que exigen los supermercados. Hoy, Sacaan tiene para cobrar US$ 3 millones entre comercios minoristas, prácticamente incobrable.
Su porción del mercado local cayó al cinco por ciento. Según la consultora Claves, su principal activo es la planta de Moreno, su antigüedad en el mercado y la imagen deferencial de saludables y ecológicos de sus productos. Sus debilidades serían la ausencia en algunas bocas de expendio.
Según una fuente cercana a la firma panificadora, Molinos Río de la Plata y Sociedad Macri (Socma) a través de su división de alimentos, se interesaron mediante terceros en adquirir la firma panificadora. Pero para ver las ofertas, habrá que esperar los números del pasivo.
El Juzgado Nacional de Comercio número cinco, a cargo del doctor Gerardo Vasallo, estableció que 72 personas jurídicas y físicas se presentaron ante su tribunal para reclamar el dinero que Sacaan les adeuda.
El síndico judicial se debe expedir al respecto y definir la calidad de los acreedores y los documentos que presentaron. Los Sacaan creen que el pasivo puede reducirse aún un poco más. Mientras tanto, los socios capitalistas siguen en espera.





