
Se deteriora el gemelo fiscal
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Para evaluar el comportamiento de una variable económica es bueno hacerlo dentro de un período de tiempo largo, para evitar interpretaciones que pueden obedecer a meras situaciones coyunturales.
Respecto a la situación fiscal del sector público nacional no financiero, si se analiza la evolución en los últimos 12 meses cada vez que se publica un nuevo dato mensual, se obtiene una perspectiva más clara del estado de las cuentas públicas.
Con esta metodología, se aprecia que el gasto público primario de los últimos 12 meses para los cuales existe información (julio 2007-junio 2008) crece a razón del 40%, mientras que los ingresos totales lo hacen al 38 por ciento.
Para el período junio 2004-junio 2008, se observa cómo los ingresos crecieron por encima del gasto hasta mayo de 2005, mes a partir del cual se invierte la situación, con excepción de los meses de septiembre a noviembre de 2006. En efecto, desde mayo de 2005, uno de los superávits gemelos, el fiscal, comienza a disminuir su tasa de aumento nominal y a perder participación en términos del PBI. Esta caída es más pronunciada si se discriminan los ingresos no habituales (traspaso de activos desde las AFJP).
En el primer semestre de 2008, se mantiene una presión tributaria efectiva creciente. El ratio recaudación tributaria/PBI fue del orden del 26%, lo que significa una suba de casi dos puntos porcentuales del producto de la economía en comparación con 2007.
El último mes del semestre encendió algunas luces de alerta respecto de la recaudación tributaria. Los dos impuestos que vienen resultando vitales para el superávit fiscal, es decir derechos de exportación e impuesto al cheque, mostraron caídas nominales del 28,6 y del 9,3%, respectivamente respecto a mayo.
El crecimiento del gasto se desaceleró en los primeros seis meses de 2008. En efecto, el gasto primario total resultó un 35% más elevado en comparación a la primera mitad del año pasado. Aún con este descenso de la tasa de aumento, volvió a marcar un máximo histórico como porcentaje del producto: los $ 117.000 millones de gasto primario del primer semestre representaron un 24,2% del PBI.
Este incremento del gasto estuvo explicado en buena medida por los gastos de seguridad social y los subsidios al sector privado. Precisamente, este último gasto es el que presenta la evolución más explosiva. Considerando las variaciones interanuales, el gasto en subsidios generalmente evolucionó a tasas inferiores a las del gasto primario hasta mediados de 2005 y, a partir de ahí, sus crecimientos fueron similares.
Pero desde agosto de 2007, la evolución de estas variables comienza a diferenciarse más claramente, hasta tal punto que el crecimiento interanual de las transferencias al sector privado llegó casi a duplicar al del gasto primario (71 versus 39,6%) en el último mes de junio.
Cierre fiscal 2008
Como puede apreciarse, el primer semestre del año marcó descensos en el ritmo de aumento tanto de los ingresos como del gasto, por lo que para evaluar el probable cierre fiscal del año resultará vital comprobar si esto marca una nueva tendencia o no. Sin ningún objetivo de estimar el valor de las variables fiscales, se puede trabajar con dos escenarios alternativos de referencia. Por el lado de los ingresos, se acotaría el margen para seguir incrementando la presión fiscal efectiva, lo que lleva a tomarla para el segundo semestre igual a la del primero, es decir que el año finalizaría con un ratio ingresos totales/PBI del orden del 28,2 por ciento.
Un primer escenario es aquel en el que el superávit fiscal primario termine 2008 con un 3,5% del PBI (que es el valor alcanzado en el acumulado anual a junio de 2008), lo que significarían unos $ 35.000 millones. Si bien no permite cubrir la totalidad de los vencimientos de la deuda pública, la necesidad de financiamiento sería cubierta sin problemas.
Pero la condición clave de cumplimiento es que para la segunda mitad del año se requeriría de una moderación importante del aumento nominal del gasto primario, ya que su tasa de crecimiento debería pasar de un 35% que tuvo en el primer semestre a una del 27,4% en la segunda mitad del año. Es decir que, el gasto debería tener un descenso importante respecto de la tendencia que trae.
El segundo escenario es aquel en el que el gasto primario del segundo semestre continúe creciendo al 35%. El resultado fiscal primario sería en esta hipótesis de $ 27.000 millones, equivalente a un 2,7% del PBI. Las necesidades de financiamiento se verían incrementadas en unos 2600 millones de dólares, lo que complicaría la situación, dado el cierre de mercados voluntarios de financiamiento.
Pero no sería una situación que no pudiera manejarse, aunque se recurra a mecanismos no muy sostenibles en el largo plazo.
Una cuestión no menor
Los datos fiscales analizados en esta columna para 2008 requieren una aclaración. Los ingresos son los efectivamente ingresados y los gastos los efectivamente pagados. En períodos de menor holgura fiscal es común que se comiencen a generar inquietudes respecto a la existencia de atrasos en los pagos de gastos que ya han sido devengados.
Una diferencia entre lo devengado y lo pagado siempre existe en todos los niveles de gobierno en un momento del tiempo. La situación se dificulta en los casos en que la brecha se acrecienta gradualmente, ya que la deuda flotante empieza a superar su nivel habitual y a complicar la situación de períodos futuros.
Dado que no se dispone de información oficial actual en forma desagregada, no se pueden hacer comentarios serios sobre lo que ocurre con la deuda flotante. Sí es posible tener una referencia. En efecto, si la divergencia no habitual entre los gastos devengados y los pagados en el primer semestre equivaliese a un 5% de lo que se pagó, esto implicaría que en el primer escenario el superávit primario anual se vería reducido al 2,9% del PBI, mientras que en el segundo caería al 2,1% del PBI.
Dado que la incidencia en las cuentas públicas no es menor, resulta vital que las autoridades del Gobierno despejen toda duda respecto a que pudiera estar ocurriendo una situación de estas características. Por todos los medios, debe evitarse la generación de expectativas negativas en los agentes económicos.
Existe un deterioro persistente de uno de los dos superávits gemelos, el fiscal. De cara al futuro, ante la posible desaceleración de la tasa a la que crecen los ingresos, el gasto público necesita disminuir su ritmo de aumento de una manera no menor si se pretende mantener un superávit fiscal primario del orden del 3,5% del PBI. Esto hace que los aumentos del gasto ya anunciados deban financiarse con la reducción de otros. De lo contrario, se seguirá deteriorando el ahorro fiscal y las necesidades de financiamiento serán más significativas y más difíciles de cubrir durante 2009.
El próximo domingo: el columnista invitado será Roberto Frenkel.
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