Sentimientos contradictorios

En EE.UU. esperan mayores precios, pero hay optimismo a largo plazo Los consumidores norteamericanos ya sufren por los aumentos, mientras que las compañías exportadoras celebran haberse vuelto más competitivas Los inversores ven la depreciación del dólar como algo útil
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25 de mayo de 2003  

WASHINGTON (New York Times News Service).- El hundimiento del valor del dólar respecto del euro y otras divisas atrapó la atención de los mercados financieros esta semana. Pero sus efectos sobre la economía pueden reducirse a una mezcla turbia de cosas positivas y negativas para los consumidores, las empresas y los inversores.

Los consumidores pueden encontrarse con precios más altos, pero en momentos en que la deflación es el temor dominante. Se pueden reducir los márgenes de los importadores, pero los exportadores podrían disfrutar de los beneficios de una mayor competitividad. Una caída descontrolada del dólar podría provocar ajuste en los mercados de capitales, pero una caída controlada podría ayudar a la economía a tener mejor desempeño a largo plazo.

"Es una confluencia muy inusual de eventos", concluyó John Nelson, un director gerente a cargo de mercados globales de divisas para el banco ABN Amro en Chicago.

Si el dólar no revierte su caída, los consumidores verán precios más elevados en una variedad de bienes y servicios importados. En algunos casos los importadores mismos también pueden verse afectados.

Louis Vuitton de América del Norte, subsidiaria del gigante de artículos de lujo francés, importa sus carteras y bolsos caros de Francia y otras partes de Europa y las vende en los Estados Unidos. La empresa aumentó por última vez los precios de sus productos en febrero y probablemente volvería a hacerlo si el euro se sigue apreciando, dijo Claus-Dietrich Lahrs, presidente de la filial.

La otra cara del dólar la muestran algunas empresas que son principalmente exportadoras y que se muestran exultantes por las cotizaciones. Heinz Krogner, principal ejecutivo para Europa de Esprit Holdings, dijo que su empresa ahorraría dinero en ropa comprada en Asia, donde el valor de varias monedas está atado al dólar.

Algunos exportadores disfrutan de la perspectiva de volverse más competitivos. Diamond de California, un importante proveedor de nueces, exporta alrededor de un 30% de su producción a Europa. Según Michael Mendes, CEO de la empresa, "si la tasa de cambio se mantiene a su nivel actual, vamos a ser mucho, mucho más competitivos respecto de nuestro competidores franceses e italianos".

La Dole Food Co. también exporta desde los Estados Unidos, pero gran parte de su producción se origina en América latina y otros países, las mismas áreas donde compran las empresas europeas. Según Richard Dahl, principal ejecutivo de finanzas de la empresa, el efecto positivo del cambio en las cotizaciones de las divisas no es muy grande. "No siempre resulta de la manera que uno podría esperar", dijo.

Para algunas de las mayores empresas estadounidenses, tales como Coca-Cola Co., las fluctuaciones del dólar tienen poca incidencia. "Dado que operamos en más de 200 países, tenemos que tomar como referencia la canasta general de monedas para el manejo de nuestros negocios", dijo Ben Deutsch, vocero de Coca-Cola. En una conferencia telefónica el mes último los ejecutivos de la empresa dijeron que pensaban que las fluctuaciones de las monedas tendrían un efecto "levemente positivo" sobre los resultados anuales. De esta reacción se hicieron eco en la compañía de venta de ropa Perry Ellis International, donde los ejecutivos miran al largo plazo. "Si es un fenómeno que se extiende a lo largo de un par de años puede tener impacto, pero aún no vimos nada" dijo Timothy Page, principal ejecutivo de finanzas. "El mercado está difícil para todos ahora. Es sólo otro factor más al que todos tenemos que prestar atención".

Además de hacer más caras las importaciones, el dólar en caída también puede provocar aumentos bruscos en los precios de bienes y servicios locales. Las empresas que compran materias primas en el exterior pueden tener que aumentar los precios de sus productos finales y las empresas de EE.UU. pueden tener más poder de aumentar sus precios al volverse menos competitivas las importaciones.

En los ochenta, la perspectiva de un alza de precios preocupaba a los mercados de capitales cuando el dólar sufrió una rápida depreciación, recordó Kermit L. Schoenholtz, economista jefe de Salomon Smith Barney. Los inversores temían entonces que el directorio de la Reserva Federal fuera a subir los tipos de interés mientras la economía anduviera bien.

Pero esta vez, dijo Schoenholtz, las circunstancias son extremadamente diferentes. Con la amenaza de deflación atrapando cada vez más la atención de la gente, la posibilidad de que haya un ajuste en el crédito parece remota. "Se da esta importante corrección en la cotización del dólar y los mercados de capitales se han comportado como si nada sucediera", dijo Schoenholtz.

El hecho de que las bolsas se mantuvieran relativamente estables durante la larga caída del dólar, más allá de lo que sucedió el lunes, también puede estar indicando que los inversores ven la depreciación, en términos generales, como algo útil.

Buscando nuevos atractivos

Hacer más atractivas las exportaciones estadounidenses proveería un estímulo económico razonable, dijo Nelson, de ABN Amro. "La actual administración está bajo enorme presión para reflacionar la economía de EE.UU., y hacerlo a través de las exportaciones no es necesariamente una mala estrategia ahora."

Sin embargo, visto con una perspectiva más larga, el dólar en caída ha dado motivos a los inversores para reflexionar. Si el valor del dólar se mantiene bajo respecto de otras divisas, en términos de lo que puede comprar, las ganancias sobre inversiones en los Estados Unidos se verán menos atractivas. La falta de disposición de inversores extranjeros de comprar activos denominados en dólares podría causar problemas de financiación para las empresas estadounidenses y el gobierno federal.

"Por cierto que para los inversores de cartera que estén poniendo su dinero en los Estados Unidos desde el extranjero, podría ser una preocupación que haya un período sustancial de un dólar en caída", dijo Charles H. Dallara, director gerente del Institute of International Finance, una asociación global de firmas financieras.

Dallara no ve causa de alarma aún, pero Nelson se muestra un poco menos despreocupado. "El ritmo de la caída y la retórica política que hemos visto será preocupante para gente que estudia alternativas entre los activos en dólares", dijo Nelson. "La cuestión de fondo no es el tipo de cambio, si no la incertidumbre respecto de la caída."

Habiendo más incertidumbre en torno del dólar, predijo Nelson, los bancos centrales extranjeros comenzarían a pensar en diversificar sus reservas, abandonando activos denominados en dólares por activos denominados en euros y yenes. En ese caso, dijo "hablamos de que se vendan miles y miles de millones de dólares".

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