Standard & Poor´s criticó la política monetaria del BCRA
Cree que la entidad se preocupa más por las necesidades fiscales que por la inflación
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La calificadora de riesgo Standard & Poor´s (S&P) cuestionó la falta de independencia de la política monetaria del Banco Central respecto del Gobierno para luchar más enfáticamente contra la inflación.
La directora de calificaciones corporativas y soberanas de S&P, Jane Eddy, dijo en una entrevista con LA NACION, en un breve viaje por Buenos Aires, que la calificadora no planea volver a subir la nota del país (que está en B-) en 2006 porque la deuda sigue siendo muy alta pese a la quita lograda en el canje.
-¿Qué perspectivas observa para la Argentina en 2006?
-Cuando cambiamos la nota a B-, en junio, después del canje, le agregamos una perspectiva estable, lo que implica que no pensamos en un cambio. Desde entonces aparecieron sorpresas agradables, como el crecimiento, un superávit fiscal no tan alto como el de 2005 pero igualmente alto, una fuerte recaudación y un roll over mayor de los organismos multilaterales de lo previsto. Por otro lado, subsisten interrogantes importantes: el presidente Kirchner quedará consolidado tras esta elección, pero le quedan desafíos importantes, como la inflación, las tarifas y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Así que la perspectiva es que el año próximo será bastante bueno, aun con una caída en los precios de exportaciones, pero las presiones fiscales e inflacionarias deberán ser vigiladas de cerca.
-¿No piensan en subir nuevamente la nota en 2006?
-Creo que no, por tres cuestiones. El peso de la deuda sigue siendo alto: un 68% del PBI, más un 11% que aporta el capital de los hold-outs; además, asumimos que no será fácil para el Gobierno salir a los mercados externos a buscar financiamiento. El segundo eje gira en torno de las mencionadas presiones inflacionarias que ponen en duda la flexibilidad fiscal del Gobierno y porque se debe vigilar la gran cantidad de dinero que pone el BCRA en el mercado para sostener al dólar. Y el tercer punto es que la política monetaria no es tan independiente como debería ser, ya que más bien depende de las necesidades fiscales del Gobierno.
-El Central se defiende de estas críticas explicando que en los años 90, cuando se destacaba su independencia, no había política monetaria por la convertibilidad.
-No está claro cuál es el objetivo que persigue el Banco Central: si mira la oferta monetaria, quiere tener la inflación en una banda o mantener el dólar cerca de $ 2,90.
-¿Cuál es el modelo correcto? Porque el Gobierno cree que la ortodoxia del Banco Central brasileño no sirve para crecer?
-Esa crítica no parece justa, porque el tipo de cambio es bastante libre y la inflación está dentro de la banda fijada por el Banco Central de ese país. Los críticos dicen que esto fue a costa de tasas de interés muy altas, pero creo que las condiciones macroeconómicas fueron muy estables con un buen nivel de crecimiento.
-¿Le preocupa la deuda en pesos que se emitió ajustada por inflación?
-Hay cierta preocupación por esta cuestión, pero es verdad que la inflación también ayudó mucho al crecimiento de la recaudación.
-¿Cuál será el escenario para los mercados emergentes en 2006?
-Si bien el riesgo de estos países subió en los últimos días, está en un nivel históricamente bajo y no necesitan salir demasiado al mercado, tal como lo afirma la Argentina. Más importante es observar la evolución del precio de las materias primas.
-¿La Argentina genera interés en Wall Street?
-Hay cierta cautela porque se sabe que por un año más el país puede estar fuera del mercado externo, pero hay empresas privadas que seguramente están en posición de buscar financiamiento afuera, sobre todo en las firmas de energía.
-¿Es posible imaginar otra crisis como la de 2001?
-La gran diferencia con ese momento es que el país ahora es muy competitivo por su tipo de cambio, por el crecimiento económico y por la fuerte quita aplicada en la deuda soberana. Puede que el país vaya a una recesión, pero uno de los beneficios que tiene ahora es el fuerte poder político de este presidente, un factor que nadie podía anticipar. La Argentina puede crecer, aunque tal vez más lentamente que ahora.
-¿Qué debe hacer el Gobierno con los hold-outs?
-No lo sé. No hay presión directa por parte de los que están haciendo juicio, pero puede haberla por parte del G-7 o del FMI.
-¿Las agencias de rating crediticio deben hacer su autocrítica sobre su rol en la crisis argentina?
-No se puede eludir un examen sobre el rol que tuvo cada sector, como ocurrió después de la crisis asiática. Para mí, quedan dos conclusiones sobre la Argentina: subestimamos la importancia de la falta de cohesión de aquel gobierno para tomar medidas difíciles. Y no nos dimos cuenta de que cuando cae un sistema de convertibilidad, como el que tenía la Argentina, el ruido que hace es muy fuerte.






