Ayuda a Los Carasucias
Urge apoyar con donaciones la valiosa fundación que creó con todo amor Mónica Carranza, para evitar que se repitieran historias como la suya
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Cuando Mónica Carranza, elegida como la mujer del año en 1997, intentaba explicar su incansable devoción por dar de comer a los chicos de la calle, decía: "Nunca se han cerrado mis heridas y jamás voy a olvidar el infierno que he pasado en la calle. Por eso, esta fundación". Carranza conoció de pequeña los peores rostros de la injusticia, la violencia, la vulnerabilidad y el abandono. Escapó de institutos de menores, nunca fue a la escuela y vivió la mitad de su vida en la calle, entre la miseria, la indiferencia y el abuso. Conocer el amor la rescató. Pero nunca olvidó las aberraciones padecidas en carne propia, ni las que todos los días sufren cientos de chicos.
Ya instalada en Mataderos junto a su familia, respondió al pedido de un niño que le solicitaba comida. Al poco tiempo, eran 50 las personas que comían en la planta alta de su casa. Para comprar la comida, esta mujer de corazón noble salía a vender flores artificiales que ella misma armaba con los chicos. Las bocas se multiplicaron y la casa les quedó chica, por lo que debió habilitar el comedor en una plaza a pocas cuadras de su casa.
Así fue como en 1996 nació el comedor Los Carasucias -como ella los llamaba cariñosamente-, que provee las cuatro comidas a más de 500 familias todos los días. También inauguraron un hogar donde 60 chicos residen de forma permanente y reciben todo el amor y la contención que necesitan, y otro para madres solteras y ancianas. Los chicos del hogar, además de ir a la escuela, hacen deporte, tienen apoyo escolar, arte, baile, asistencia psicológica y médica. El objetivo es que adquieran un oficio para alcanzar un futuro laboral sólido.
Mónica Carranza falleció en 2009, a los 63 años. Su hijo Roberto Zuccarino siguió con su legado, trabajando para que estos niños y adolescentes menores de 18 años, de contextos de pobreza, con historias de violencia y abuso familiar, y generalmente con padres ausentes, no sufran hambre de comida, ni de familia, ni de afecto, ni de educación.
La supervivencia de esta institución ( www.loscarasucias.org.ar ) que tanto hace por quienes más lo necesitan está en serio riesgo. Su mayor ingreso proviene de la concesión de un garaje del gobierno de la ciudad, que venció y urge que puedan renovarla. Los alimentos que reciben del gobierno, de empresas e individuos es insuficiente.
Todos podemos ayudar. Las donaciones se reciben en la cuenta del Banco Santander Río - N° 026-26360/3. La valiosa labor de una mujer que desde la pobreza y la exclusión dio batalla para evitar que su propia historia se repitiera nos interpela para contribuir a que esta obra de amor pueda seguir abrazando a los chicos de la calle para abrirles una oportunidad en la vida.





