Calles frías, corazones calientes

Frente a la ola de frío polar, nuevamente un ejército de voluntarios salió a las calles a brindar ayuda y contención a quienes más lo necesitan
Una bebida caliente, una manta y mucha contención frente al frío impiadoso
Una bebida caliente, una manta y mucha contención frente al frío impiadoso Crédito: Sebastián Pani
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6 de julio de 2019  

Se suele bromear diciendo que las estadísticas sirven para ocultar lo importante y revelar solo aquello que se desea mostrar. Los habitantes de Buenos Aires hemos sido testigos de cómo ha venido aumentando la cantidad de gente que vive en las calles. Es una percepción compartida por muchos que ha quedado confirmada por las cifras del último censo realizado en abril pasado por la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad recientemente difundidas. Por su parte, unas 40 organizaciones sociales aseguran que las personas en situación de calle son más.

Respecto de la cifra oficial de 2018, la cantidad de individuos que duermen a la intemperie aumentó un 5%. Hablamos de 1146 personas, en su mayoría hombres solos (74,6%) que se ubican principalmente en zonas céntricas de actividad comercial, en las que, durante el día, intentan hacer changas. Muchos no registran pertenencias con ellos, lo cual permite inferir que pueden domiciliarse en la provincia de Buenos Aires, adonde no regresan para dormir durante la semana.

Las bajas temperaturas vuelven aún más acuciante una dolorosa situación que se ha agravado en un contexto económico adverso y que ha comenzado a involucrar también a gente joven, incluso con niños, que llegan a vivir en la calle por infinidad de dolorosas y traumáticas razones.

Afortunadamente, una vez más, la sensibilidad despierta ante la necesidad, y al frío ambiente se suma el calor de la presencia de vecinos y voluntarios en las calles, repartiendo abrigo, comida caliente, y atenta y generosa escucha. Las organizaciones que a lo largo del año asisten a gente sin hogar redoblan también sus esfuerzos. Las redes sociales confirman su utilidad a la hora de difundir convocatorias, listado de lugares donde alojarse o encontrar una ducha caliente junto con teléfonos de líneas de ayuda de todo el país a las que comunicarse. Muchas instituciones de distinto orden, parroquias, colegios, universidades y ONG, entre otras, han abierto sus puertas para cobijar a quienes sufren los embates del invierno en las calles. Tal es el caso del Club River Plate junto a Juan Carr, que, rápidos de reflejos ante la que se presumía sería la noche más fría del año, el pasado miércoles, pusieron las instalaciones del Estadio Monumental a disposición como albergue para más de 200 personas, convirtiéndolo también en punto de recepción de donaciones. Ferrocarril Oeste, San Lorenzo, Vélez Sarsfield, Estudiantes de Caseros, Platense y Gimnasia de La Plata, entre otras muchas instituciones porteñas y del conurbano, se sumaron los días siguientes a la iniciativa; también el gobierno porteño montó una carpa calefaccionada en el Parque Rivadavia. Frío Cero es el nombre de la campaña que por octavo año retomaron desde Red Solidaria también con la adhesión de numerosas entidades, instaladas activamente al lado de la Catedral, en la Plaza de Mayo, a cinco cuadras del lugar en el que Sergio Zacarías, un hombre de 52 años que vivía en la calle, falleció por hipotermia.

Cuando la vida cierra puertas, la indiferencia del prójimo parece lastimar aún más lacerantemente. Cada uno de nosotros puede ayudar a quien carece de un techo, activando una generosidad sin excusas que se traduzca en gestos concretos, cargados de amor y de respeto, incluso a través de un llamado para que se activen los mecanismos que prevé el sistema. Es sabido que, por una multiplicidad de razones, muchos se negarán a acceder a los ofrecimientos de alojamiento que reciban. No es momento tampoco para acusaciones cruzadas teñidas de intención política o de prejuicios . El trabajo de Buenos Aires Presente en los paradores es solo un paliativo, pero hemos de reconocer la vocación de servicio de quienes con pasión y gran corazón trabajan diariamente con gente en situaciones por demás delicadas, con infancias dolorosas, víctimas de distintos tipos de violencia o adicciones o indocumentados, entre otros. El enfoque integral multidisciplinario es clave para que la ayuda del Estado y de los voluntarios se torne efectiva.

En los últimos 15 días, la ola de frío polar y la indiferencia social se cobraron la vida de cinco personas de distintas localidades del país. Todos podemos ayudar ( www.lanacion.com.ar/sociedad/el-drama-dormir-intemperie-noche-mas-fria-nid2264486). Al dolor y la consternación por estas injustificables desgracias solo podemos contraponer el gesto solidario de muchos comprometidamente ocupados para que esto no se repita. Quienes viven en las calles son más fuertes que el común de los habitantes. Han sobrevivido a situaciones en las que muchos de nosotros hubiéramos perecido. No han elegido el destino que les ha tocado. Sin embargo, no bajan los brazos. Una sociedad que reniega de los más débiles y desprotegidos se vuelve inhumana. Necesitamos políticas públicas eficaces para la asistencia de todas las personas en condición de riesgo social. Que el abrigo y el abrazo de todos llegue activamente a quienes lo necesitan y que este presente nos lleve también a reflexionar sobre el valor de las acciones de contención y prevención entre niños y jóvenes para reducir las probabilidades de que ellos se vean forzados a tener mañana un cielo por techo.

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