Controles en los médanos
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Hace muy poco advertíamos desde este espacio editorial sobre la necesidad de redoblar controles y aumentar las penas para quienes conducen cuatriciclos en los médanos de nuestra costa. Lamentablemente, el número creciente de siniestros de cada temporada lamentablemente ha vuelto a darnos la razón.
Mientras se aguarda la evolución del niño de 8 años que pelea por su vida en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata, luego de que el UTV (Utility Task Vehicle) en el que circulaba con su padre sin casco ni protecciones chocara de frente con una camioneta, el municipio de Pinamar ha resuelto reforzar sus ordenanzas. Un nuevo esquema de control, con operativos y presencia policial apoyados desde el aire con drones y helicópteros, busca disuadir a temerarios conductores y reducir la siniestralidad en la zona conocida como La Frontera, a unos 8 km del centro. Se solicita documentación y se realizan los chequeos reglamentarios, incluyendo la presencia de banderines y elementos de señalización obligatorios, pero principalmente controlando la edad de los conductores. Las medidas de prevención incluyen la presencia de una ambulancia en las inmediaciones.
Las nuevas sanciones para quienes circulen por zonas no habilitadas violando las normas contempla multas de hasta 15 millones de pesos y el eventual pago de gastos médicos, algo que no deberá quedar en letra muerta. Ya se incautaron más de 16 UTV, 11 cuatriciclos y varias camionetas. Además de multas más elevadas, la nueva norma contempla también secuestros de vehículos, inhabilitación para conducir en el distrito y cobro de gastos de estadía y acarreo a depósitos hasta tanto las situaciones se regularicen.
La implementación de estos cambios tuvo efectos inmediatos: menos tránsito y menos ruido. Los agentes registran a lo largo de la tarde las patentes de posibles infractores que interceptarán luego. Cuando comienzan los controles, a la hora de la salida masiva, se forman filas y se generan demoras y quejas porque algunos conductores son obligados a detenerse. Claro está que, si los controles desaparecieran, los desbordes volverían, por lo que es de suponer que se mantendrán durante la temporada.
La polémica se instala en torno al uso de los recursos de todos para controlar a quienes ya saben bien a qué se exponen. Eso incluye a adultos que fomentan que sus propios hijos desafíen sin protección o con ella a la mismísima ley de gravedad, poniendo en riesgo sus vidas y las de terceros. Asignar guardias policiales y ambulancias para atender estas cuestiones es desatender muchas otras. Bien podría exigírseles un seguro especial que cubra todos los gastos que hoy abonan los bonaerenses y prohibir lisa y llanamente el ingreso con menores de edad. De ese modo, quienes concurren siendo mayores serían únicos y exclusivos culpables de los accidentes que protagonicen.
Los senadores Sergio Vargas y Carlos Kikuchi (Bloque Unión y Libertad) presentaron en la Legislatura bonaerense un proyecto para prohibir la circulación de vehículos en la playa, basándose no solo en razones de seguridad sino también en su indeseado impacto ambiental. Parecería ser la solución más adecuada para todos.


