
Cuidar el agua
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Necesario es aquello de lo que no se puede prescindir. Por eso, debemos hablar del agua como un bien necesario. El Día Mundial del Agua, celebrado el viernes pasado, fue declarado por la ONU al establecer el Decenio Internacional para la Acción: Agua para la Vida, que va de 2005 a 2015, ratificado al consagrar los Objetivos del Desarrollo del Milenio, una de cuyas metas decisivas es reducir a la mitad la población planetaria que carece de acceso al agua potable (1300 millones) y a los servicios de saneamiento (2400 millones). Esas propuestas de alcance universal son impostergables, pues las carencias señaladas tienen consecuencias estremecedoras, entre ellas, más de 6000 niños mueren cada día en el mundo por no disponer de agua potable.
Si se compara esa situación que padecen tantos seres humanos con la de los pueblos que gozan de ese bien, se aprecia que la mejor manera de reconocer el beneficio es a través de un consumo responsable. Resulta dramático que mientras la disponibilidad global de agua dulce es sólo del 3 por ciento de las aguas del planeta, el promedio de su uso crezca sin detenerse. Así ocurre en lo que respecta a esta ciudad y al Gran Buenos Aires, áreas donde se ha calculado que el promedio de consumo individual cotidiano es de 636 litros, lo que significa un aumento del 26% con relación a la década del 90. En dicha cantidad se cuenta el empleo necesario más un inquietante derroche, que ha significado 1172 por ciento más de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Está claro que la demanda de encontrar nuevas fuentes para proveer a los que no tienen agua y seguir proveyendo a quienes la poseen es un esfuerzo constante que se orienta previsoramente hacia la búsqueda de aguas subterráneas y depósitos acuíferos. Un riesgo creciente reside en las formas de contaminación de ese líquido vital. Así, por ejemplo, el agua del Río de la Plata, nuestra principal fuente de aprovisionamiento, requiere costosos esfuerzos de potabilización por las cargas de contaminantes que recibe en su curso.
Como parte de la contribución del país -nacional y privada a los objetivos enunciados por la ONU, Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA), empresa responsable de la obtención, distribución y administración del agua que consumimos, ha informado que sumó dos millones de usuarios al consumo del agua potable y 1.500.000 a los servicios de saneamiento, cifras de importancia en el tiempo que va del Decenio Agua para la Vida.
La fecha dedicada universalmente al agua fue celebrada por AySA con la instalación emblemática de la Planta Potabilizadora General San Martín, en tanto la empresa anunció para este año la inauguración de cuatro nuevas obras de infraestructura. En otro plano, del cuidado y ahorro del agua, la Cervecería y Maltería Quilmes informó sobre el cumplimiento de un plan trazado para el trienio 2009-12 por el cual ha reducido 33% su consumo, 12% el consumo energético y 30% las emisiones de dióxido de carbono, medidas dignas de destacar.
Como bien se ha dicho en el último Congreso Internacional del Agua, el suelo es un recurso valioso para que los países fabriquen sus alimentos, por lo que urge reflexionar sobre la importancia de ese recurso estratégico, evitando su derroche mediante programas de concientización, haciendo especial hincapié entre los más chicos. Cerrar una canilla cuando el agua no se necesita y reparar una pérdida son pequeños pasos para conseguir grandes cambios.




