El plan nacional de seguridad vial
1 minuto de lectura'
Como comentábamos ayer, es sumamente alentador el hecho de que autoridades y gobernados hayan comprendido y coincidido en que el flagelo de las muertes por accidentes de tránsito en la Argentina debe ser tratado en profundidad y solucionado de raíz con políticas públicas de corto, mediano y largo plazos.
De allí las esperanzas que la sociedad argentina ha depositado en el tratamiento del proyectado Plan Nacional de Seguridad Vial en el Congreso y en la posterior adhesión de las provincias a la ley, una vez que haya sido aprobada.
Todo indica que entre hoy y mañana el tratamiento de la iniciativa, cuyo convenio marco ya cuenta con la aprobación del Senado, seguirá avanzando en ambas cámaras del Congreso.
Los principales ejes en los cuales está basado el plan contemplan, entre otras medidas, la creación de una Agencia Nacional de Seguridad Vial. Esta agencia está concebida como una autoridad única, con autarquía económica y personería jurídica propia, que concentrará todos los temas de seguridad vial, para buscar la necesaria armonización de las normativas jurisdiccionales, e impulsará medidas y controles para un tránsito seguro en rutas, caminos y calles de todo el país.
Para cumplir con estos objetivos, la nueva agencia establecerá la emisión de la licencia única de conducir en el orden nacional y el modelo uniforme de acta de infracción junto con el funcionamiento del Registro Unico de Antecedentes de Tránsito (ReNat), que si bien ya existe, todavía no actúa efectivamente. Será el ReNat el que implantará esta acta única de infracción. Todo esto implica, también, que la agencia llevará el registro de los antecedentes personales de tránsito y el de las estadísticas y promoverá las investigaciones por medio del Observatorio de Seguridad Vial.
Entre otras de sus facultades, estará también la creación de un cuerpo policial vial, que deberá actuar en la imprescindible fiscalización del tránsito con controles efectivos a cargo de fuerzas de seguridad debidamente entrenadas. Será además tarea de la Agencia Nacional la pronta puesta en funcionamiento de la revisión técnica obligatoria para todos los vehículos del parque automotor y establecer medidas adicionales de seguridad para los fabricantes de autos y las empresas de transporte de pasajeros y cargas.
Hay todavía otras funciones por destacar y que apuntan a la interrelación entre funcionarios y con la comunidad. Nos referimos a la organización o dictado de cursos y seminarios de capacitación de técnicos y funcionarios nacionales, provinciales y locales, cuyo desempeño se vincule o pueda vincularse con la seguridad vial; a la elaboración de campañas de concientización y de comunicación en seguridad vial y la coordinación, con los organismos y jurisdicciones nacionales, provinciales, de la ciudad de Buenos Aires y locales competentes en la materia, para elaborar campañas de educación vial destinadas a la prevención de siniestros viales. También, a la posibilidad de suscribir convenios de colaboración con universidades, organismos y cualquier otra entidad pública o privada, nacional o internacional, para realizar programas de investigación y capacitación de personal en seguridad vial.
La Agencia será asistida por un comité ejecutivo, cuya función será colaborar e intercambiar ideas sobre todo lo relacionado con la seguridad vial, y que estará integrado, ad honórem, por representantes de organizaciones no gubernamentales provenientes de los ámbitos académicos, empresariales, científicos y de cualquier otro que esté comprometido de alguna manera con el tema central.
Será el ministro del Interior quien presida este organismo tan poderoso y multifacético, y su gobierno y administración quedarán a cargo de un director ejecutivo con rango y jerarquía de subsecretario, designado por el Poder Ejecutivo. Es de esperar que los funcionarios que lo asistan, que requerirán un grado considerable de conocimientos técnicos, capacidad de gestión y de concertación entre los distintos actores involucrados, sean elegidos por concurso, de manera de garantizar un alto grado de calidad de preparación para puestos que exigirán un trabajo de tiempo completo. En otras palabras, que prevalezcan el perfil técnico sobre el político y la búsqueda de excelencia y eficiencia en desmedro de los laberintos burocráticos.
La norma proyectada incluye -como puede advertirse en esta descripción a vuelo de pájaro- muchos de los aspectos fundamentales que hacen a la seguridad vial y eso está muy bien, aunque es de lamentar que no se haga hincapié en la ampliación y mejoramiento de la infraestructura vial.
Ahora, la sociedad argentina espera que, una vez aprobada, esta ley se aplique. No es la primera vez, desgraciadamente, que leyes perfectamente elaboradas y aprobadas por mayoría no llegan hasta la comunidad porque o no se reglamentan o, luego de haber sido reglamentadas, no se cumplen.
Por eso, es hora de que la realidad acompañe a la teoría y eso vale tanto para los funcionarios como para el resto de la comunidad.



