
El Polo Científico, a la vista
La inauguración de una parte del complejo científico y tecnológico por emplazar en la ex Giol es un estímulo para la ciencia argentina
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Luego de un período brillante en que se organizó el trabajo científico en el país y se lograron descubrimientos de resonancia internacional, siguieron para la Argentina lustros de declinación en que incidieron diversas causas: políticas, ideológicas, económicas. Sin embargo, el siglo XXI abrió nuevas perspectivas para los investigadores y el panorama actual es alentador.
Confirma este pensamiento el hecho de que, este mes, será inaugurado parcialmente el complejo denominado Polo Científico Tecnológico, que ocupa el predio donde estuvieron emplazadas las ex bodegas Giol y Santa Ana, en una superficie de 10 hectáreas comprendidas entre las calles Paraguay, Godoy Cruz, Guatemala y las vías del Ferrocarril San Martín. Las obras son parte del Plan Maestro de la Estación Palermo, cuyo objetivo primero ha sido urbanizar un área degradada.
En efecto, la manzana indicada, desde que se produjo el quebranto de las ex bodegas Giol, se fue deteriorando, como suele ocurrir con las áreas abandonadas. Esa situación creó numerosos inconvenientes al vecindario, desvalorizó terrenos y edificios circundantes, obstaculizó el tránsito peatonal y del transporte y perjudicó el comercio. La Organización Nacional de Administración de Bienes (Onabe) diseñó el proyecto general que renueva urbanísticamente esa zona del barrio de Palermo Soho, de manera que los espacios antes ruinosos serán ahora aprovechados para fines institucionales, culturales y recreativos.
En el Plan Maestro, las obras fundamentales que pronto serán inauguradas son las que corresponden a la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y a varios institutos de investigación. En esta construcción, como en las que habrán de seguir, se han seguido los criterios de una arquitectura sustentable y de una tecnología de última generación. Las obras por realizar en una segunda etapa comprenderán la construcción de una sede para el Conicet y otras dependencias donde funcionará el área de divulgación que, junto con las áreas institucional y de generación de conocimientos, completarán el conjunto de obras dedicadas a la ciencia y la tecnología. La inversión financiera en la primera parte de la cercana inauguración se ha estimado en 100 millones de pesos. La segunda parte, que se emprenderá luego, requerirá 130 millones. Merece citarse en el plan de la obra la previsión de una franja de parque accesible a los vecinos que dará un valor paisajístico a la totalidad de la construcción.
Lo que se ha venido realizando es muy positivo, y es de esperar que el cronograma de las obras no se estanque y se cumpla en los plazos previstos. Este logro será razón de legítimo orgullo para el país y un gran estímulo para el trabajo de gente creativa dedicada a producir conocimientos y mejores recursos para la sociedad. Las obras por inaugurarse y las que sigan constituyen un incentivo para científicos y tecnólogos, que encontrarán el espacio adecuado para descubrir, inventar y crear.





