El testimonio del doctor Albino
Hacedor incansable y precursor en el combate contra la desnutrición, Abel Albino insta a ayudar a la madre y al niño para evitar daños irrecuperables
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Hace 21 años el médico Abel Albino dio una vuelta de timón en su trayectoria profesional: dejó una brillante carrera en Europa y volvió a la Argentina porque sentía que su vocación como médico pediatra era trabajar para combatir la desnutrición en el país. Fundó la Cooperadora para la Nutrición Infantil (Conin) con la intención de educar a las madres en la manera de alimentar a sus hijos y mejorar la calidad de vida de familias vulnerables.
Ya desde el comienzo, Albino comprendió que la principal riqueza de un país es su capital humano, y esa convicción lo llevó a emprender su cruzada contra la desnutrición, única enfermedad infantil que puede prevenirse. En su Mendoza natal, fundó Conin, en 1993 ( http://www.conin.org.ar, info@conin.org.ar ), donde hoy funcionan el Centro Modelo de Promoción y Prevención de la Desnutrición Infantil El Plumerillo y el Primer Centro de Recuperación de Lactantes Desnutridos Madre Teresa de Calcuta.
El comienzo no fue fácil y debió renunciar a su trabajo en el hospital para poder ocuparse del nuevo proyecto. Se quedó sin obra social, sin sueldo y hasta hipotecó su casa. Para entender el problema de raíz, Albino se metió en los ranchos para ver cómo vivían las personas de condición más humilde y comprendió que la desnutrición es el resultado final del subdesarrollo y que, para resolverla, hay que dar un abordaje integral a los problemas que dan nacimiento a la pobreza.
Fue así como puso en marcha un enfoque que trabaja sobre tres ejes: docencia, con talleres de capacitación para la familia; asistencia, a partir de programas que apuntan a satisfacer las necesidades de los beneficiarios y que promueven el esfuerzo de la familia junto con el de la institución, y, por último, investigación sobre pobreza y desnutrición, para cuantificar el impacto que tienen las estrategias implementadas.
El doctor Albino ha puesto el foco en la preservación del cerebro del niño. Según ha dicho, "la suerte del sistema nervioso central está determinada en los primeros 12/18 meses de vida. Si durante este tiempo el niño no recibe una adecuada ingestión de nutrientes y experiencias sensoriales consistentes, su capacidad intelectual estará disminuida de por vida". Del hospital mendocino, donde se hace prevención y tratamiento, se han recuperado 900 niños desnutridos, con cero de mortalidad. Allí se han atendido más de 10.000 niños y hoy se tratan 2500 chicos en el país y en el extranjero.
"La desnutrición crónica puede eliminar oportunidades en la vida de un niño, pero también oportunidades de desarrollo de una nación", coincidieron los expertos de Unicef reunidos en abril último en Berlín, donde se analizaron los avances que se están logrando en el mundo para combatir ese mal que, como dijimos, es evitable.
Un precursor de esos tratamientos, un eterno optimista -pero principalmente un emprendedor social que entregó cuerpo, alma y vida a esa misión-, Albino recibió numerosos premios y distinciones por su notable tarea, que llevó a su entidad a extenderse a más de cincuenta centros distribuidos no sólo en nuestro país, sino también en Paraguay, Perú y Gambia. Recibió la distinción más reciente de parte de la Academia Española de Nutrición y Ciencias de la Alimentación (AEN), que considera desarrollos orientados a superar los problemas de nutrición en diversos países del mundo y que le otorgó este año el premio a "la mejor iniciativa institucional a favor de la nutrición", y lo designó miembro de número de esa academia.
Profundo admirador de la Madre Teresa y de su trabajo por los más pobres, le ofrecieron innumerables cargos políticos que desestimó para ayudar a las personas desde su lugar de médico y emprendedor. Porque, como siempre sostiene sabiamente, si queremos cambiar un país, "hay que trabajar para las futuras generaciones y no para las próximas elecciones".



