
Elecciones italianas en el extranjero
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Por primera vez en su historia, Italia les permitirá a los ciudadanos que residen en el exterior votar y ser candidatos a ocupar 18 bancas parlamentarias. Por cierto, una excelente oportunidad para que nuestro país profundice la de por sí fraternal y longeva vinculación con el país peninsular.
Esta iniciativa no es novedosa. Fue planteada originalmente en 1908, y luego de muchos años fue retomada por el actual ministro para los Italianos en el Mundo, Mirko Tremaglia. Por fin, en octubre de 2000 se produjo la modificación del texto constitucional, que habilitó a los italianos en el exterior para votar por doce diputados y seis senadores.
De esa forma, la ley 459, de diciembre de 2001, denominada "Normas para el ejercicio del derecho de voto para los ciudadanos italianos residentes en el exterior", estableció cuatro circunscripciones electorales: Europa, integrada por 38 países y poseedora del 56,25 por ciento del total de inscriptos en el padrón electoral; América del Sur, con 10 países -uno de ellos, la Argentina-, con el 29,38 por ciento del padrón; América Central y del Norte, con 11 países y el 9,12 por ciento de los empadronados, y, finalmente, Africa, Asia, Oceanía y Antártida, con 49 países y el 5,25 por ciento del padrón. Podrán votar los ciudadanos italianos residentes en el exterior que hayan cumplido los 18 años, para la elección de la Cámara, y 25 para el Senado, que estén inscriptos en los padrones italianos.
La votación se realizará por correspondencia. El sufragante recibirá en su domicilio un sobre del consulado de su circunscripción con toda la documentación necesaria y los folletos ilustrativos de cómo hacerlo, incluso los plazos. Sólo restará, entonces, que el emisor remita un sobre al consulado, incluido el sobre más pequeño, que contiene la lista por la que vota y el talón que acredita su derecho a sufragar. De esa manera, el voto será secreto. En todas las oficinas consulares se juntarán los sobres, que serán enviados a Roma, donde se hará el recuento final.
Estas elecciones constituyen un hecho inédito y una posibilidad que no debe ser desperdiciada, ya que los parlamentarios elegidos en el exterior serán representantes de sus respectivas regiones y buscarán incentivar y favorecer la fluidez de las relaciones políticas, culturales, económicas y comerciales. Es decir que se tenderá un puente de doble vía entre Italia y nuestro país, vinculación muy beneficiosa para ambas naciones.
La tasa de crecimiento de Italia fue del 0% en 2005, después de derrumbarse más de un punto tras el leve auge del 1,1% en 2004. El crecimiento de la productividad de la economía italiana es nulo o negativo, mientras aumentan los costos de la producción. El resultado es que Italia pierde posiciones en el comercio internacional y caen sus exportaciones en términos absolutos. En los últimos 15 años, Italia ha sido el país de menor crecimiento de Europa. En consecuencia, deberá generar productividad e internacionalizar su comercio buscando mercados externos.
La Argentina posee vastos recursos naturales y capital humano idóneo para llevar adelante proyectos que podrían contribuir a que Italia pudiese revertir esa situación. No menos importantes serían las intervenciones que esos parlamentarios podrían concretar en los campos de la salud, de la educación y de la seguridad social, no sólo en beneficio de sus connacionales sino también del resto de la sociedad. También estarán en condiciones de ocuparse de los aspectos vinculados con el deporte, el arte, la tecnología y la investigación, terrenos fértiles y poco explorados de la relación entre ambos países.
A partir de mañana y hasta el 6 del mes próximo, los ciudadanos italianos residentes en nuestro país podrán votar por cualquiera de los candidatos que se han postulado para llegar al Parlamento italiano. Es de desear, como en toda elección, que los ganadores sean aquellos que reúnan las condiciones y aptitudes necesarias para hacer realidad los proyectos enriquecedores de la relación mutua, porque no debe ser desperdiciada esta positiva oportunidad de mejorar la calidad de vida de italianos y argentinos.




