Guardia Revolucionaria: organización terrorista
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La decisión del gobierno nacional de declarar organización terrorista a la Guardia Revolucionaria de Irán es acertada y complementa lo resuelto en enero del corriente año cuando oficializó la inscripción en el registro de terrorismo a Fuerza Quds, unidad de elite de la Guardia.
La Argentina sufrió en la década del 90 dos atentados terroristas, inspirados y ejecutados por integrantes de esa organización paramilitar del estado Iraní que además cuenta para sus fines con mano de obra de otros grupos como Hezbollah, instalados en el Líbano, en Gaza y Siria. Esa organización participó dirigida desde la embajada de Irán en nuestros país. Allí ejercían funciones miembros de la Guardia Revolucionaria cuando se produjo el atentado a la embajada de Israel, el 17 de marzo de1992, que provocó 22 muertos y más de 200 heridos, y el posterior atentado contra la sede de la AMIA, el 18 de julio de 1994, con 85 muertos y más de 300 heridos.
El expediente judicial que busca esclarecer el asesinato del fiscal Alberto Nisman, quien investigaba esos ataques, revela también la actuación de miembros de esas organizaciones terroristas como partícipes y ejecutores del crimen de quien denunciaba el escandaloso memorándum suscripto entre el entonces canciller Héctor Timerman y la cancillería de Irán.
La Guardia Revolucionaria de Irán ha estado involucrada en atentados terroristas también en otros países, proporcionando armas, entrenamiento y financiamiento a las organizaciones como Hezbollah, que actúan como ejecutoras de los planes elaborados en Teherán, y es acusada de violaciones a los derechos humanos en su país como en otros donde tiene influencia.
La declaración como organización terrorista implica bloquear los activos del grupo y de sus integrantes, restringir y prohibir operar en el sistema financiero nacional e investigar conexiones con otros grupos del mismo tenor.
La Argentina se suma así a lo dispuesto por los países de la Unión Europea, Estados Unidos, Australia, Canadá y Arabia Saudita, entre otros que han sido victimas de las acciones de este grupo paramilitar.
La Guardia Revolucionaria es un estado dentro del estado iraní, controla bancas en el parlamento, tiene una organización militar paralela a las fuerzas armadas de Irán y una importante participación en la economía de ese país.
Hoy las nuevas formas de la guerra pasan por estas organizaciones paralelas a los estados, que usan instrumentos como el terrorismo, el narcotráfico, la infiltración de células listas para ejecutar atentados y promover desórdenes.
El Estado no puede ser indiferente a estas nuevas técnicas de agresión a la soberanía y debe encarar las medidas y reformas necesarias para afrontarlas.



