
Inaugurar varias veces la misma obra
En su último acto oficial antes de su intervención quirúrgica, la Presidenta inauguró por segunda vez un hospital materno-infantil en La Matanza
En los últimos años, las autoridades argentinas, nacionales, provinciales o municipales, han acudido cada vez más a un vil recurso que les da buen resultado político: inauguraciones de hospitales, fábricas, escuelas, rutas, puentes, etcétera, hechas de manera rimbombante, y repetidas en algunos casos hasta cinco veces, ante los mismos públicos y casi con las mismas palabras.
A pesar de que la mayoría de los argentinos parecen ya resignados a presenciar una y otra vez estas absurdas ceremonias, no dejó de llamar la atención que el martes pasado, en el colegio Leopoldo Lugones de Caleta Olivia, en la provincia de Santa Cruz, en un acto al que asistieron candidatos del Frente para la Victoria (FPV) local, se les entregaran netbooks a los alumnos de mejor promedio, como parte del plan "Conectar Igualdad" y, después de sacarse fotos, se les pidiera a los chicos que devolvieran los equipos. Aparentemente, esto se debió a que, como los aparatos todavía no estaban enlazados al servidor, no se los podían quedar. Sin embargo, el "acto simbólico" como lo definieron las autoridades del colegio, igual se llevó a cabo y se tomaron las correspondientes fotos. Lo cual daría pie para suponer que, cuando las notebooks estén definitivamente conectadas, se repita la entrega.
Precisamente, el último acto oficial de la Presidenta, antes de que tuviera que someterse a la intervención quirúrgica que la obliga a mantener un estricto reposo por varias semanas, fue una inauguración como las antes mencionadas, es decir, en varias etapas.
En efecto, Cristina Fernández de Kirchner, el pasado 4 de octubre, acompañada por el gobernador Daniel Scioli y el primer candidato a diputado por el FPV, Martín Insaurralde, inauguró el hospital materno-infantil Alberto Balestrini, en la localidad bonaerense de Ciudad Evita, partido de La Matanza. Pero se trató en realidad de la inauguración de un hospital cuya cinta ya había sido cortada, casualmente, en la campaña de 2011, y, en aquel momento, éste había sido, también, el último acto antes de la veda previa a las elecciones. Sin embargo, el hospital, que no abrió sus puertas en esa oportunidad, venía de una historia de sucesivos actos políticos y sus correspondientes promesas seguidas de congratulaciones por el beneficio para la población: así, en 2007, se anunció la construcción del hospital; en 2008, se lanzó la licitación; en 2009, se presentó el inicio de las obras. Y cuatro años después –si no se cuenta la frustrada inauguración de 2011– se hizo la que será, quizá, su última y definitiva inauguración.
Empero, la historia puede volverse cruel. En 2012, en un discurso que la Presidenta pronunció en la Casa Rosada en ocasión del llamado a licitación para el sistema de presas hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, dijo que "hay salud pública cuando los presidentes se atienden en hospitales públicos. Lo demás es puro cuento". Fue otra declaración oportunista y demagógica que, lamentablemente, sufrió otra dolorosa desmentida cuando la primera mandataria tuvo que recurrir a una institución privada como la Fundación Favaloro. En realidad, también lo había hecho antes, cuando se trató en el sanatorio Otamendi y en el Hospital Austral. Lo mismo había ocurrido con Néstor Kirchner, cuando se operó en el sanatorio Los Arcos, y con su hijo Máximo, que se operó de la rodilla también en un sanatorio privado como el Austral.
En la novela fantástica La invención de Morel, del escritor argentino Adolfo Bioy Casares, el lector asiste a la narración del protagonista de hechos exactamente iguales durante días, semanas y meses, cuya terrible explicación se devela en el final de la obra. Esta sucesión de inauguraciones, a veces con las mismas personas y en el mismo acto de cortar cintas, se parece peligrosamente a la fantasía moreliana. Otra vez, el "relato" y su representación mentirosa pretenden ser más poderosos y concretos que la realidad.


